Historia

La primera manifestación artística colectiva de tema deportivo tuvo lugar en 1965 en Barcelona bajo el nombre de "EL DEPORTE EN LAS BELLAS ARTES". El éxito alcanzado en la convocatoria anima al autor de la idea, D. JUAN ANTONIO SAMARANCH, por entonces Presidente de la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes, a institucionalizar este certamen, con la convocatoria de la "I BIENAL INTERNACIONAL DEL DEPORTE EN LAS BELLAS ARTES" en 1967.

A partir de entonces y hasta finalizar el siglo, el hoy Consejo Superior de Deportes ha venido organizando la Bienal, como concurso artístico-deportivo con una importante dotación económica, en trece ocasiones. A lo largo de sus ediciones se enorgullece de haber exhibido más de 6.000 obras realizadas por artistas de todo el mundo, que han dejado testimonio plástico de la preocupación por evidenciar el gesto deportivo, el esfuerzo de la competición y la armonía del hombre en su lucha por superarse a sí mismo.

Pero para que la Bienal mantuviera viva la idea de D. JUAN ANTONIO SAMARANCH, ha sido necesario que evolucionara con los tiempos. En el año 2001, se abandona el formato de concurso y se acoge una nueva fórmula en la que se invita a un número de artistas seleccionados para que presenten sus obras multidisciplinares. En esta nueva etapa de la Bienal, que nace con el siglo XXI,  se adopta la denominación BIDA (Bienal Internacional del Deporte en el Arte), se presenta el arte más vanguardista y por primera vez se celebra fuera del tradicional eje Madrid - Barcelona para buscar su sede en otras Nombres de artistas de merecido prestigio a nivel internacional como Eduardo Arroyo, Rafael Bartolozzi, Venancio Blanco, Manuel Bouzo, Hans Erni, Dora García, José de Guimaraes, Hernández Pijoán, Rogelio López Cuenca, Sarah Lucas, Pol Mara, Antón Patiño, Gregorio Prieto, Costa Vece, José Luis Vicario, Darío Villalba y un largo etcétera, forman parte de la lista de profesionales del arte que han participado en la Bienal a lo largo de sus años de historia.

El apoyo que hemos recibido de personalidades e instituciones durante estos años, tanto a nivel nacional como internacional, han hecho posible este noble proyecto como testimonio de la armonía entre arte y deporte y con el firme propósito de hacer perdurar la bella idea del BARÓN DE COUBERTIN de que el ideal olímpico y las manifestaciones artísticas caminen en una misma dirección.