2. Tiempo libre, actividades de ocio y deporte

2. Tiempo libre, actividades de ocio y deporte

El deporte contemporáneo determina un campo de actividades sociales que forma parte, desde sus orígenes, de las actividades de ocio y tiempo libre propias de las sociedades industriales y urbanas. Por ello, no es posible separar el estudio del deporte y de sus cambios en las actuales sociedades avanzadas, de la comprensión del papel que desempeñan los usos de tiempo libre y las prácticas de ocio en estas sociedades. El presente capítulo está dedicado al estudio del deporte en tanto que parte constitutiva de las actividades de ocio y tiempo libre, ya que no es posible entender cabalmente el sistema deportivo vigente en un momento dado en una sociedad determinada, sin conocer su posición en el sistema social más amplio que determinan tales actividades.

Como paso previo al análisis empírico de las actividades de tiempo libre que realiza la población estudiada en la presente encuesta, procederemos a precisar conceptualmente las categorías teóricas que se emplean a lo largo del capítulo.

2.1. Trabajo, tiempo libre, ocio y deporte

La escisión entre trabajo y tiempo libre es una de las características más sobresalientes en la vida cotidiana de las poblaciones de las sociedades industriales y urbanas. El tiempo de trabajo, esto es, el dedicado a realizar actividades productivas que ofrecen un resultado con valor económico o social, se encuentra claramente separado para la mayor parte de las poblaciones en las sociedades avanzadas, al contrario de lo que ha ocurrido durante siglos en las sociedades agrarias, del tiempo de no trabajo. A su vez, por tiempo de no trabajo se entiende toda actividad que se encuentra fuera del programa y obligaciones de las tareas productivas. Un tiempo que incluye el dedicado a realizar actividades de ocio, el dedicado a otras actividades propias de la vida íntima como son las de mantenimiento personal y familiar, y también el denominado tiempo residual.

En el descubrimiento del ocio como tiempo libre eminentemente personal, esto es, opcionalmente integrador e identificador de la persona, radica uno de los sentidos más profundos de lo que el sociólogo francés Joffre Dumazedier denominara, hace más de cuarenta años, civilización del ocio, un término que se continúa utilizando con mucha frecuencia para caracterizar el periodo civilizatorio de las sociedades modernas, pero cuyo significado más preciso nunca ha sido hasta ahora suficientemente bien definido. Un ocio que no es sólo una opción estrictamente personal, sino también y sobre todo, un hecho social.

Y es que el ocio, como pura posibilidad, depende de un tiempo arrancado al trabajo, el tiempo libre, que se consigue en la medida en que se incrementa la productividad y la riqueza material del conjunto de la sociedad. Es de este modo como los logros de la sociedad industrial van haciendo posible la configuración de un nuevo espacio social que puede ser llenado por todo tipo de actividades (los ocios). Así pues, las actividades de ocio son elegidas por los individuos por sus cualidades de satisfacción personal, y se caracterizan por la libertad -es el resultado de una elección libre-, el desinterés -el verdadero ocio excluye el uso de toda actividad que sirva a cualquier fin material o social, aunque tal actividad sí estará sujeta a las leyes de la necesidad física y social-, la diversión -la primera condición del ocio es la búsqueda de un estado de satisfacción-, y el desarrollo de la personalidad -el ocio está asociado, en la configuración de la civilización del ocio que idealmente sugiere Dumazedier, a la realización de potencialidades humanas no dirigidas, esto es, con el hombre total en su sentido humanístico más elevado.

El carácter difuso, amplio y personal del ocio, hace que el número de actividades que pueden ser ocio sea enorme, pues como ha observado el sociólogo norteamericano John Kelly, no existe tiempo ni lugar en los que el ocio sea completamente imposible. Lo común en las actividades de ocio es que cada persona las elige con un cierto anticipo de satisfacción. Ninguna de las actividades tenía que hacerse necesaria y obligatoriamente. Por eso, lo que para unos es trabajo u obligación, para otros es ocio satisfactorio, y viceversa.

De las diversas clasificaciones de ocio que han sido propuestas, quizás la más útil a efectos de segmentar las actividades de tiempo libre potencialmente vividas y sentidas como actividades de ocio, es la propuesta hace ya más de dos décadas por Roger Sue (1982) al distinguir entre actividades de ocio de índole física, cultural, social y práctica.

Las actividades físicas de ocio están orientadas al logro del descanso personal y al restablecimiento del equilibrio psicológico, siendo las más frecuentes las que revisten un carácter físico-deportivo. Las actividades de ocio culturales están orientadas al desarrollo de actividades y conocimientos intelectuales, tales como lectura de libros, asistencia al teatro y conciertos, exposiciones y museos, etc. Entre las actividades más modernas de carácter cultural cabe encuadrar la televisión, la radio, el cine, la fotografía y todas las que giran en torno al ocio digital hecho posible por la difusión de los ordenadores personales e Internet.

Las actividades sociales de ocio giran en torno a las relaciones interpersonales y el asociacionismo, ya que para su realización los individuos tienen que cooperar y colaborar entre sí en contextos específicos. La vida familiar es la primera y más importante de todas ellas, sin olvidar las relaciones con amigos, la frecuentación de bares, cafés y otros lugares de encuentro social, el voluntariado, etc. Finalmente, las actividades de ocio de índole práctica comportan conductas que tienen una finalidad utilitaria, tales como trabajos de jardinería y de bricolaje y otras actividades domésticas sin ánimo de lucro. También tienen una orientación práctica el ir de compras y visitar centros comerciales, algunos denominados últimamente también centros de ocio, que hacen compatible el consumo de bienes de interés personal y familiar con la realización de actividades lúdicas (García Ferrando M. et al., 2005: 368-370).

2.1.1. El deporte contemporáneo como actividad de tiempo libre de índole física y social


El deporte moderno surge primero en la sociedad británica de mediados del siglo XIX como una actividad de ocio de sus clases sociales más privilegiadas. Pero en la medida en que se van consolidando los logros de bienestar de la sociedad industrial en Gran Bretaña y otros países occidentales, las mayores disponibilidades de tiempo libre de capas crecientes de población hacen posible que determinadas prácticas deportivas se vayan haciendo cada vez más populares. La refundación de los Juegos Olímpicos a finales del siglo XIX se basa en un concepto ocioso, y en cierto modo todavía aristocrático, del deporte. Un deporte que en la filosofía olímpica cubertiniana se debe practicar bajo las premisas con las que posteriormente se definirá idealmente la civilización del ocio: libertad, desinterés, diversión y desarrollo de la personalidad.

En el largo siglo transcurrido desde la creación de los Juegos Olímpicos Modernos, el deporte ha ido configurando un campo social de actividad en el que coexiste el deporte como profesión, esto es, como trabajo productivo, y el deporte como ocio y actividad de tiempo libre. En realidad, existen otras formas deportivas que se mantienen más o menos equidistantes de ambos tipos polares, el deporte como trabajo y el deporte como actividad de tiempo libre, por más que desde el propio sistema deportivo profesional y de alta competición se realiza un trabajo productivo de carácter social dirigido fundamentalmente al entretenimiento (ocioso) de amplias capas de población, un entretenimiento que, paradójicamente, compite con la práctica de un deporte como ocio físico en la disponibilidad de tiempo libre, ya que en cierto modo a más tiempo dedicado al seguimiento y disfrute del deporte espectáculo, menos tiempo libre queda disponible para la práctica personal y recreativa de un deporte en el plano individual.

Pero la mayor competencia que recibe desde una perspectiva social y global la práctica individualizada y recreativa de deporte por disponer de suficiente tiempo libre, no proviene tanto del tiempo que ocupan los espectáculos deportivos, como más bien de otras actividades de ocio cada vez más populares, diversificadas y mejor dotadas de apoyos económicos, políticos y sociales para que continúen ampliando de este modo el potente mercado de ocio en las sociedades de consumo masivo y afluente, como es el caso de la sociedad española de comienzos del siglo XXI. Los resultados obtenidos en la presente encuesta permiten establecer el referente empírico en el que se desenvuelven las prácticas de tiempo libre de la población española en la actualidad.

2.2. El posicionamiento del deporte entre las actividades de tiempo libre: el reto por conseguir un espacio social propio

Con el fin de configurar de la forma más precisa posible el campo de actividades de tiempo libre al que puede acceder, potencialmente, la población española, se ha ampliado el listado de actividades que se ha venido utilizando en pasadas encuestas. Una ampliación que ha conducido a incluir actividades cada vez más frecuentadas en los últimos años por amplias capas de población tales como el ir de compras a centros comerciales, ir de copas, acudir a establecimientos de comida rápida, sin olvidar el cada vez más absorbente y difuso ocio digital, que tiene en la telefonía móvil, en la navegación por Internet y en los videojuegos un campo de acción social que está transformando rápida y radicalmente las sociedades contemporáneas. También se ha incluido el pasear como actividad de tiempo libre, ya que a pesar de incluir varios indicadores sobre el paseo en las encuestas de 1990, 1995 y 2000, no figuraba en el listado de actividades de tiempo libre que se sometía a la consideración de los entrevistados.

Los resultados que se presentan en la Tabla 1 permiten conocer los porcentajes de población que realizan, con mayor o menor intensidad, las actividades de tiempo libre sobre las que se ha preguntado. También se presentan los resultados correspondientes a la encuesta de 2000, lo que permite conocer los cambios que han tenido lugar en los usos de tiempo libre de la población española en los últimos cinco años.

Tabla 1. Empleo del tiempo libre de la población española, 2005-2000

Tipo de actividad 2005 2000
Estar con la familia 85 76
Ver televisión 78 69
Pasear (*) 67 --
Estar con los amigos/as 65 56
Escuchar música 55 44
Leer libros, revistas 53 44
Oír la radio 47 37
Ir de compras a centros comerciales (*) 42 --
Ir al cine 39 33
Salir al campo, ir de excursión 39 30
Ver deporte 38 29
Ir de copas (*) 33 --
Hacer deporte 33 31
Ocio digital (**) 31 --
Salir con mi novio/a o algún/a chico/a 26 16
No hacer nada especial 21 15
Ir a bailar 19 18
Hacer trabajos manuales 18 14
Ocuparse del jardín 13 8
Asistir a actos culturales (conferencias, exposiciones) 13 9
Asistir a conciertos, ópera 12 9
Frecuentar establecimientos de comida rápida (*) 11 --
Ir al teatro 11 7
Ir a alguna asociación o club 9 7
Otras respuestas 6 6
Tocar un instrumento musical 5 4
Ir a reuniones políticas 2 1

-8.170 -5.160

(*) Actividades no incluidas en el cuestionario de 2000
(**) La categoría “ocio digital” corresponde a la suma lógica de las actividades: navegar por Internet (25%), intercambiar MSM Móvil (17%), conversar por correo electrónico y chatear (14%), actividades incluidas por primera vez en la encuesta de 2005

Las actividades de tiempo libre, potencialmente vividas como ocio, de carácter social en sentido estricto, esto es, que contienen un elemento asociativo de cooperación y colaboración en contextos específicos entre los individuos que las realizan, son muy frecuentes. En primer lugar el estar con la familia, el 85% y el estar con amigos, el 65%, seguidas a mayor distancia por ir de copas, el 33%, el salir con la pareja, el 26%, ir a bailar, el 19%, acudir a establecimientos de comida rápida, el 11%, ir a una asociación o club, el 9%, e ir a reuniones políticas, el 2%.

Las actividades de tiempo libre de carácter cultural, siguiendo la clasificación de Roger Sue que hemos presentado y desarrollado en el apartado anterior, constituyen el núcleo de actividades que realiza un mayor número de individuos a continuación de las actividades de ocio de carácter social: ver televisión, el 78%, escuchar música, el 55%, leer libros o revistas, el 53%, oir la radio, el 47%, ir al cine, el 39%, ver deporte, el 38%, asistir a actos culturales, el 13%, asistir a conciertos, el 12%, ir al teatro, el 11%, y tocar un instrumento musical, el 5%.

Las actividades de tiempo libre de carácter físico están menos diversificadas, y es el pasear la actividad que realiza una mayoría amplia de la población española, el 67%. Ya a mayor distancia porcentual se encuentra el salir al campo e ir de excursión, el 39%; se trata de una actividad realizada cada vez por un mayor número de ciudadanos, como actividad compensatoria de la sedentaria y estresante vida urbana y metropolitana. La tercera y última actividad física incluida en la Tabla 1 es hacer deporte, que es realizada por el 33% de la población.

En cuarto lugar se encuentran las actividades de tiempo libre con una orientación práctica, esto es, con una finalidad utilitaria, entre las que destacan la realización de trabajos manuales, el 18%, y el ocuparse del jardín, el 13%.

Es de señalar que un 21% de los entrevistados no parece realizar ningún tipo de actividad en especial, quizás porque no le encuentran sentido al tiempo libre, ya que reconocen que no hacen nada en especial.

Otras respuestas distintas de todas las anteriores han sido señaladas por un pequeño grupo de población, el 6%, que ha respondido a la pregunta sobre las actividades de tiempo libre dando respuestas que por su carácter tan especial, y en algunos casos tan original, no han podido incluirse entre las actividades propuestas en el cuestionario, que son las que aparecen detalladas en la Tabla 1.

Con respecto a los resultados de la pasada encuesta del 2000, se ha producido un incremento de los porcentajes de población que realiza, con mayor o menor asiduidad, las diferentes actividades señaladas, lo que puede interpretarse como una manifestación de la intensificación de la oferta de las actividades de tiempo libre que se encuentran a disposición de la población española en los últimos años, y que pueden practicarse como actividades de ocio personal.

Es de destacar con respecto al objetivo central de este trabajo, que la actividad cultural “ver deporte” ha experimentado un incremento superior -del 29% en 2000 al 38% en 2005-, al registrado por la actividad física “hacer deporte”, que sólo ha experimentado un incremento de dos unidades porcentuales, del 31% en 2000 al 33% en 2005.

Se trata, sin duda, del resultado más relevante del presente análisis de las actividades de tiempo libre, un resultado que puede interpretarse como la diferente respuesta que está dando la población a la presencia masiva en los medios de comunicación españoles, especialmente en la televisión, de las retransmisiones de competiciones de los deportes profesionales y de alto nivel, convertidos en uno de los grandes espectáculos nacionales, y la evidentemente más débil respuesta dada a la oferta, que afortunadamente no ha dejado de mejorar en los últimos años, de actividades deportivas para su práctica personal. Como se verá más adelante, el abandono de la práctica deportiva entre los jóvenes a edades cada vez más tempranas, se encuentra detrás del mediocre nivel, cuantitativamente hablando, de la práctica deportiva en el ámbito nacional, abandono que no es compensado por el incremento de la práctica cada vez más amplia de actividades físico-deportivas entre la población mayor de 55 años.

En este contexto de ampliación del campo social que determinan las actividades de tiempo libre y de ocio, propio del avance de los procesos de posmodernidad en la sociedad española de principios del siglo XXI, el deporte, en su manifestación de práctica personal, se encuentra sometido a lo que se podría entender como una fuerte competencia por parte de otras actividades de tiempo libre con mayor reclamo publicitario y consumista, entre ellas el propio espectáculo deportivo. Es de este modo como la práctica deportiva se encuentra cada vez con mayores dificultades para disponer de un espacio social propio que, a partir de una sólida cultura deportiva, poco desarrollada desgraciadamente hasta ahora en la sociedad española, pudiera hacer frente con mayor éxito que en la actualidad a una creciente y poderosa oferta de actividades hedonistas y consumistas que dificultan, cuando no impiden de hecho, la consolidación de hábitos deportivos estables entre los segmentos más jóvenes de población.

Una competencia de otras actividades de tiempo libre que ha conducido a que por primera vez desde que se iniciaran las encuestas de hábitos deportivos, el hacer deporte no se encuentre entre las diez actividades realizadas con mayor frecuencia, en tanto que el ver deporte, continúa manteniendo su privilegiada posición entre este grupo de actividades, como se observa en el siguiente cuadro:

Las diez actividades de tiempo libre realizadas con mayor frecuencia, 2005-2000

2005 2000
Estar con la familia Estar con la familia
Ver televisión Ver la televisión
Pasear (*) Estar con amigo/as
Estar con los amigos/as Leer libros y revistas
Escuchar música Escuchar música
Leer libros, revistas Oir la radio
Oír la radio Ir al cine
Ir de compras a centros comerciales (*) Hacer deporte
Ir al cine Salir al campo
Salir al campo Ver deporte

(*) Actividades no incluidas en el cuestionario de 2000

La vida familiar y el ver televisión, actividades prototípicamente hogareñas en las sociedades contemporáneas, continúan ocupando los dos primeros lugares en 2005, al igual que lo hicieran en el 2000 y en el resto de encuestas anteriores. Una tercera actividad física, pasear, que no fue incluida en las encuestas anteriores, ocupa el tercer lugar, por delante de estar con amigos, escuchar música, leer libros y revistas, oir la radio e ir al cine, que son las cinco actividades que también ocupaban lugares preferentes en la encuesta de 2000.
Otra actividad no incluida en la encuesta de 2000, el ir de compras a centros comerciales, ocupa el noveno lugar de la presente encuesta de 2005, desplazando de este puesto a la actividad salir al campo y de excursión que aparecía en este lugar en la pasada encuesta.

La segunda actividad de carácter físico de tiempo libre y ocio que aparece entre las diez primeras actividades es salir al campo e ir de excursión, que ha desplazado en la encuesta de 2005 a la actividad hacer deporte que ocupaba el octavo lugar en la encuesta de 2000. La creciente urbanización de la sociedad española cuya población, de forma mayoritaria, reside en medianas y grandes ciudades, está conduciendo a que el retorno al ámbito rural y la búsqueda del contacto con la Naturaleza se haya convertido en una actividad prioritaria para ocupar el tiempo de descanso de los días de fiesta y vacaciones, de los que está salpicado, oportuna y estratégicamente, el calendario laboral.

Bien es cierto que hacer deporte ocupa el lugar decimotercero en la lista de actividades de tiempo libre, aunque no deja de ser significativo que se encuentre por detrás de la actividad ver deporte, en una clara manifestación de los avances del Homo Videns que según el sociólogo italiano Sartori caracteriza a la sociedad posmoderna de la información, frente al Homo Athleticus que aparece con la primera modernidad urbana e industrial, pero cuya presencia en las sociedades contemporáneas es cada vez más problemática, debido a los factores de cambio social posindustrial y posmoderno que hemos señalado en el primer capítulo del presente trabajo. De todos modos, si se atiende al grado de frecuencia con el que se realizan las diferentes actividades de tiempo libre, el hacer deporte se encuentra entre las diez actividades que se realizan con mayor frecuencia, por delante de ver deporte y salir al campo, como se comprueba a continuación. 

2.3. Frecuencia de realización de las actividades de tiempo libre: actividades más deseadas

Una dimensión imprescindible que se debe utilizar en los estudios de las actividades de ocio y tiempo libre, es la que se refiere a la frecuencia de su realización, ya que del amplio listado de actividades que se han presentado en la Tabla 1, las hay que se realizan a diario en tanto que otras se realizan esporádicamente o en tiempos de descanso específicos, tales como fines de semana o vacaciones. En la Tabla 2 se presentan las catorce actividades que realiza con mayor frecuencia la población española.

Tabla 2. Grado de frecuencia de realización de las actividades de tiempo libre,  2005

Tipo de actividad Todos los días 2 o 3 veces semana 1 vez semana Con menos frecuencia Vacaciones
Ver televisión 87 9 1 1 0
Estar con la familia 85 8 4 2 0
Oír la radio 78 14 4 3 0
Escuchar música 72 20 5 3 0
Salir con mi novio/a o algún/a chico/a 51 30 13 4 0
Leer libros, revistas 49 28 11 9 1
Ocio digital 48 30 13 8 0
Pasear 41 31 18 8 1
Hacer deporte 19 58 10 9 3
Ver deporte 15 38 32 14 0
Salir al campo, ir de excursión 4 6 25 52 11
Frecuentar establecimientos comida rápida 3 8 29 57 3
Ir de copas 3 13 51 30 2
Ir de compras a centros comerciales 2 9 42 45 1


Las actividades que se pueden realizar en el propio hogar y giran alrededor de la vida familiar e íntima, son las que presentan una mayor frecuencia, prácticamente diaria, de realización. Ver televisión, estar con la familia, oir la radio y escuchar música forman parte de los hábitos cotidianos de la mayor parte de la población española. Es de destacar que ver televisión, con un 87% de menciones de ser realizada todos los días, supera ligeramente a la actividad de estar con la familia, el 85%. Se trata de un resultado que ejemplifica perfectamente el carácter de Homo Videns de la práctica totalidad de la población, ya que aunque no se pueda estar todos los días con la propia familia por razones de viaje o de otra índole, el ver la televisión se puede hacer en cualquier otro lugar ya que por su ubicuidad se encuentra a disposición de ser contemplada casi por igual en zonas rurales que en las áreas metropolitanas, en el propio hogar o fuera de él.

También es de destacar que el ocio digital es de las actividades realizadas con mayor frecuencia por el amplio segmento de población que lo cultiva, ya que el 48% señala que lo realiza todos los días, el 30% dos o tres veces por semana, y el 13% una vez a la semana.

Pasear y hacer deporte son otras dos actividades de ocio de carácter físico cuyos practicantes también las realizan con elevada frecuencia -alrededor del 70% de los practicantes de ambas actividades las realizan al menos dos o tres veces por semana-, y en cambio, el salir al campo e ir de excursión se realiza mayoritariamente, el 63%, de forma esporádica o en vacaciones. Ver deporte también se realiza con relativa asiduidad, el 53% al menos dos veces por semana y otro 32% una vez por semana. 

Las tres últimas actividades que se presentan en la Tabla 2, han irrumpido con fuerza en la sociedad española avanzada y del bienestar de la última década. Se trata de ir de copas, de compras a centros comerciales o de ocio, y a establecimientos de comida rápida, que se realizan sobre todo en fines de semana, lo que las convierte en competidoras, a efectos de disponer de tiempo libre, de la práctica deportiva, especialmente entre los segmentos más jóvenes de población.

Las características productivas propias de las sociedades avanzadas, con trabajos en todos los sectores que requieren menores esfuerzos físicos, y la propia oferta hedonista y consumista de la rica oferta de ocio de naturaleza social y cultural, favorecen que se realicen actividades sedentarias como ver deporte, o consumidoras de amplias cantidades de tiempo libre y recursos económicos, como ir de copas o a comprar a centros comerciales, que se realizan de forma rutinaria a impulsos de una oferta que cuenta con enormes recursos publicitarios que favorecen su consumo masivo. Por eso cabe suponer que buena parte de estas actividades contienen un cierto componente de alienación, de falta de libertad, que las aleja de las actividades que de forma ideal desearían hacer amplios segmentos de población implicados en el referido consumo masificado.

Por eso tiene sentido que en la serie de encuestas de hábitos deportivos se incluya una pregunta que se interesa por las actividades de tiempo libre que les gustaría hacer a los entrevistados, en el supuesto idealizado de que dependiera tan sólo de la propia capacidad personal el asumir la decisión de realizarlo. Y en los resultados de la presente encuesta de 2005 se vienen a confirmar los resultados obtenidos en anteriores ediciones, en el sentido de que existe una amplia y significativa diferencia entre las actividades que de hecho realizan muchos individuos, y las que idealmente desearían realmente hacer.

Tabla 3. Actividades en las que le gustaría a la población emplear su tiempo libre, 2005-2000

Tipo de actividad 2005 2000
Estar con la familia 51 39
Pasear 44 (*)
Estar con los amigos/as 42 31
Ir al cine 38 31
Ver televisión 34 24
Salir al campo, ir de excursión 33 28
Hacer deporte 31 28
Escuchar música 30 19
Leer libros, revistas 29 21
Ir a bailar 23 19
Ir al teatro 22 16
Oír la radio 22 12
Ir de compras a centros comerciales 22 (*)
Ir de copas 22 (*)
Ver deporte 20 13
Navegar por Internet 15 (*)

* Actividades no incluidas en el cuestionario de 2000

Pasear  es la actividad más deseada, el 44%, sólo por detrás de estar con la familia, el 51%, como también son ampliamente deseadas el salir al campo e ir de excursión, el 33%, y practicar deporte, el 31%. Porcentajes de población considerablemente superiores a los correspondientes a ir de compras e ir de copas, ambas con un 22% de preferencias, y con ver deporte, sólo citado como actividad realmente deseada, esto es, asumida libre y voluntariamente, por el 20% de los entrevistados.

Es de destacar, pues, que amplios segmentos de población desearían ocupar su tiempo libre, si sólo de ellos dependiera, en actividades más exigentes físicamente como pasear y hacer deporte, o también más exigentes intelectualmente como leer, ir al teatro o a bailar, o más favorecedoras de las relaciones de sociabilidad con familiares y amigos, aunque no deja de ser un deseo difícil de cumplir, pues tal como se comprueba con los datos que se presentan en la Tabla 3, los resultados apenas han variado con respecto a los de la encuesta de 2000. Y tal como se señalaba en el trabajo correspondiente a esta última encuesta (García Ferrando, 2001a: 47), se trataba de unos resultados similares a los obtenidos en las encuestas de 1995 y 1990.

Cabe concluir de este análisis introductorio sobre las actividades de tiempo libre más frecuentes entre la población española al ser comparadas con las actividades más deseadas, que existe un significativo desfase entre ambas, desfase que parece responder a factores estructurales así como a factores de personalidad, que obviamente no son de fácil control. Se trata de una realidad que ofrece un serio desafío al diseño de políticas educativas y sociales que sean más efectivas que las actuales, en la corrección de unos hábitos personales y estilos de vida dominantes que son poco propicios para el desarrollo de prácticas físicas y deportivas, más acordes con las necesidades que presentan las poblaciones pertenecientes a sociedades avanzadas como la española.

Aunque el deseo de hacer más deporte y de salir al campo e ir de excursión con mayor frecuencia se encuentra ampliamente repartido entre toda la población, aparecen diferencias significativas cuando se configuran grupos sociales en función del sexo, la edad, el lugar de residencia y la posición social. Los datos que se presentan en la Tabla 4 permiten acotar empíricamente dichas diferencias.

Tabla 4. Características de la población a la que le gustaría emplear su tiempo libre haciendo deporte o saliendo al campo, 2005-2000

Características sociodemográficas

Hacer deporte Salir al campo
2005 2000 2005 2000
Sexo
Varones 36 34 32 27
Mujeres 26 22 35 28
Edad
15-24 años 41 38 29 23
25-34 años 39 34 35 29
35-44 años 35 32 36 32
45-54 años 28 23 35 32
55-65 años 19 17 36 24
Más de 65 años 14 11 28 22
Tamaño municipio
Menos de 2.000 26 25 31 23
Más de 400.000 33 31 34 37
Posición social*
Baja 23 22 31 23
Media 33 29 34 27
Alta 40 35 34 34

* La posición social es una variable analítica construida a partir del nivel de estudios, tipo de ocupación, edad, sexo y lugar de residencia de los entrevistados. Para el conjunto de la población española su distribución, en la presente encuesta de 2005, es la siguiente: baja, 29%, media, 55% y alta, 16%.

Los varones desearían en mayor proporción que las mujeres hacer deporte, 36% frente a 22%, y lo contrario ocurre con el deseo de salir al campo e ir de excursión, 32% frente a 35%. Son resultados similares a los encontrados en la encuesta de 2000. Al tener en cuenta la edad, son los más jóvenes los que desearían hacer  deporte en mayor proporción que las personas de edad avanzada, pero no ocurre así con el deseo de salir al campo que es mayor entre la población comprendida entre 25 y 65 años, alrededor del 35%, y menor entre los más jóvenes y los más mayores, alrededor del 28%.

Los residentes en grandes ciudades son los que manifiestan en mayor proporción que los que residen en zonas rurales o semiurbanas el deseo de hacer deporte y salir al campo, como reacción a las condiciones ambientales tan diferentes como las que ofrecen ambos tipos de hábitats. Son resultados también análogos a los de la encuesta 2000.

En una clara manifestación de los condicionamientos socioculturales de las actividades físicas de tiempo libre, en este caso hacer deporte y salir al campo, la posición social de los individuos determina significativamente el deseo de realizarlas, de tal manera que como puede observarse en los resultados de la Tabla 4, es casi el doble la proporción de personas con posición alta que desearían hacer deporte cuando se compara con las que ocupan una posición baja, 40% frente a 23%. Las diferencias no son tan acusadas por lo que se refiere a la actividad salir al campo, 34% frente a 31%. Estos datos, al igual que muchos otros que iremos glosando a lo largo del presente trabajo, abundan en el carácter sociocultural de una actividad de ocio físico como es el hacer deporte, que es tanto más apreciada cuanto mayor es el nivel educativo y ocupacional de los individuos.

2.4. El interés por el deporte: evolución histórica y distribución social

Un rasgo característico de las sociedades deportivizadas contemporáneas es la atracción y espectacularidad que despierta el deporte, tanto en sus manifestaciones de alta competición como en las referentes a las variadas prácticas que reciben el nombre de deportivas. Una atracción a la que es difícil sustraerse pues tal como venimos registrando en las encuestas de hábitos deportivos, es mucho más numerosa la población que reconoce estar interesada por las diferentes manifestaciones del deporte, que aquella otra que manifiesta lo contrario.

Sin embargo, ya en la encuesta realizada en el año 2000 pudimos comprobar que parecía haberse alcanzado cierta estabilidad en la distribución de los porcentajes de interesados y no interesados, hechos que se confirman al introducir los resultados en la presente encuesta de 2005. En primer lugar se presentan los datos globales de las encuestas de 2005 y 2000, que se han llevado a cabo tomando como base a la población comprendida entre los 15 y los 75 años de edad, para a continuación analizar la serie histórica completa de encuestas, que con anterioridad al año 2000 se referían a la población comprendida entre los 15 y los 65 años.

La distribución porcentual de la escala de interés por el deporte -mucho, bastante, poco o nada- correspondiente a la encuesta de 2005, es prácticamente idéntica a la distribución de la escala de la encuesta de 2000, tal como se puede comprobar en los resultados que se presentan en la Tabla 5.

Tabla 5. Evolución del interés de los españoles por el deporte, 2005-2000

Interés 2005 2000
Mucho 18 18
Bastante 43 42
Poco 27 25
Nada 12 15

-8.170 -5.160

Base: población entre 15 y 74 años

Los muy o bastante interesados por el deporte representan en la actualidad el 61% de la población de 15 a 74 años, prácticamente lo mismo, dados los márgenes de error que acompañan a los resultados porcentuales en las encuestas, que hace cinco años, el 60%. En el extremo opuesto, los poco o nada interesados alcanzan el 39%, una unidad porcentual menos que hace cinco años, el 40%. Parece pues, que se ha alcanzado una estabilidad en la distribución de la población española según su grado de interés por el deporte, ya que como se comprueba con los resultados que se presentan en la Tabla 6 con la serie histórica completa de encuestas referida a la población comprendida entre los 15 y 65 años de edad, ya en 1985 los muy o bastante interesados alcanzaban el 59%, en tanto que los poco o nada interesados representaban el 40%.

Tabla 6. Evolución del interés de los españoles por el deporte, 2005-1975

Interés 2005 2000 1995 1900 1985 1980 1975
Mucho 19 18 22 23 20 15 18
Bastante 46 44 41 42 39 33 32
Poco 26 26 25 23 25 27 22
Nada 10 13 12 11 15 22 28
NC -- -- -- 1 1 2 --

-7.190 -4.553 -4.271 -4.625 -2.008 -4.493 -2.000

Base: población entre 15 y 65 años

De todos modos, los interesados por el deporte entre la población menor de 65 años son porcentualmente un poco más elevados que cuando se incluye también a la población comprendida entre los 65 y los 74 años, que corresponde a una cohorte de edad menos deportivizada que las cohortes siguientes. Por esa razón, se registra un ligero incremento del interés por el deporte entre la población de 15 a 65 años en los últimos 30 años, en los que se ha pasado desde un 50% de interesados por el deporte al 65% que así lo manifiesta.
En el Gráfico 1 se aprecia con mejor efecto visual el ritmo de crecimiento del interés de la población española por el deporte, en el que se pueden apreciar tres fases diferentes: una primera fase de crecimiento moderado entre 1975 y 1980, una segunda fase de crecimiento más rápido entre 1980 y 1995, y una tercera fase de estabilidad ligeramente ascendente entre 1995 y 2005.

Gráfico 1. Evolución del interés de los españoles por el deporte en el periodo 2005-1975 (con edades entre 15 y 65 años)

Gráfico 1 Estadísticas Hábitos Deportivos (jpg)

Cuando se inició la serie histórica de las encuestas en 1975,  la población española estaba dividida en partes iguales entre los muy y bastante interesados por el deporte de un lado, y los poco o nada interesados de otro. En la encuesta de 1980 se deshace el empate, 51% de interesados y 49% de no interesados, para ir creciendo de forma sostenida el interés por el deporte hasta la encuesta de 1990, el 65% de muy o bastante interesados, que es el mismo porcentaje obtenido en la presente encuesta de 2005.

Con todo, hay que señalar que la estabilidad alcanzada por el interés que despierta el deporte entre la población española, no se corresponde con el crecimiento y mejora que han experimentado el deporte espectáculo y profesional, así como el deporte de alta competición todavía no completamente profesionalizado. Como tampoco se corresponde con la mejora que ha experimentado la oferta pública y privada de instalaciones y equipamientos deportivos puestos al alcance de los ciudadanos para su uso personal.

Al referirnos a este hecho en el trabajo correspondiente a la encuesta de 2000 (García Ferrando, 2001a: 50-1), avanzamos la hipótesis de que una parte importante de la población española ha perdido interés por el deporte, como reacción ante la insistente presencia mediática del deporte espectáculo que se ha ido haciendo cada vez más evidente a lo largo de la década de los años 90 del pasado siglo. Un espectáculo que como señalábamos en aquella ocasión, gira repetitiva e incansablemente alrededor de la liga profesional del fútbol español y de las correspondientes copas europeas de fútbol, que acaparan la programación de las cadenas públicas y privadas de radio y televisión.

Por ello insistimos en esta hipótesis del efecto rechazo que producen en una parte de la población española los espectáculos deportivos, especialmente los futbolísticos, ya que los resultados de la presente encuesta de 2005 apuntan en la misma dirección que los de pasadas encuestas.

Se trata de un rechazo que por sus características socioculturales, conduce a que la falta de interés por el deporte sea mayor entre los segmentos de población menos familiarizados con los hábitos y cultura deportiva, ya que entre los que practican deporte con regularidad, o lo han hecho anteriormente, pueden llegar a rechazar los posibles excesos mediáticos, mercantilistas y sensacionalistas del deporte espectáculo, sin que este hecho llegue a interferir con su interés genuino por el deporte en general. Una visión amplia y adaptativa del deporte que es más difícil que compartan aquellos segmentos de población social y culturalmente alejados del deporte.

Los resultados obtenidos en la presente encuesta parecen confirmar esta explicación, ya que son estos últimos segmentos de población los que presentan los porcentajes más bajos de mucho o bastante interés por el deporte. En el Gráfico 2 se puede observar este hecho con mejor perspectiva de conjunto que en una tabla bivariable.

Gráfico 2 Distribución del interés por el deporte según algunas características sociodemográficas de la población, 2005

Gráfico 2 Estadísticas Hábitos Deportivos (jpg)

Son las mujeres, las personas mayores de 65 años, las que no tienen estudios y las que ocupan posiciones sociales bajas, las que presentan porcentajes de interés por el deporte que giran alrededor del 40%, que se encuentran muy por debajo de la media nacional. En cambio, son los varones, la población comprendida entre 15 y 34 años de edad, con estudios secundarios, medios y universitarios, y la que ocupa posiciones sociales altas, los que presentan porcentajes de interés significativamente más altos, alrededor del 70%, que la correspondiente media nacional.

Se puede concluir, como ya se ha hecho en anteriores encuestas, que la distribución del interés por el deporte no se distribuye al azar entre la población española, ya que tal como se ha podido mostrar en el anterior análisis de resultados, el grado de interés se encuentra asociado a las características sociodemográficas y  socioculturales de la población.