4. Los deportes más practicados: el desfase entre deporte federado y el deporte popular y recreativo

4. Los deportes más practicados: el desfase entre deporte federado y el deporte  popular y recreativo


La práctica deportiva entre la población española no ha experimentado cambios destacables, en términos porcentuales, en los últimos cinco años, pero tal como hemos mostrado en el capítulo anterior, se ha reforzado significativamente entre la población practicante la regularidad de la práctica deportiva. Se trata de un cambio que ya comenzó a emerger en la encuesta de 2000, cuando se compararon sus resultados con los obtenidos en la encuesta de 1995. Un incremento en la regularidad de la práctica deportiva que tiene en la población con edades superiores a los 54 años y en las practicantes femeninas, a los segmentos poblacionales que han incrementado en mayor medida que el resto la práctica deportiva regular.

Esta consolidación de la práctica deportiva regular se da precisamente en los grupos de población que realizan mayormente ejercitaciones físico-deportivas recreativas, tanto en instalaciones deportivas de carácter público o comercial como en espacios abiertos. No se trata, pues, de que estos grupos de población hagan más deporte, de corte tradicional y federativo, que el resto, sino más bien que realizan actividades físico-deportivas relacionadas con la creciente oferta de salud, recreación y mantenimiento. En este capítulo vamos a acotar empíricamente el alcance de las prácticas deportivas tradicionales y federativas así como el de las prácticas de salud y recreativas, para de este modo conocer su evolución en los últimos años.

4.1. Ordenación de los deportes según su frecuencia de práctica

Los resultados que se presentan en la Tabla 21 evidencian y confirman las tendencias que se han venido registrando en las últimas encuestas. Unos cambios que han hecho de la natación recreativa la práctica más popular entre la población española, el 33%, gracias en buena medida, como tendremos ocasión de ver en el capítulo dedicado a la utilización de instalaciones deportivas, al incremento de la oferta de piscinas cubiertas que son las que han permitido desestacionalizar la práctica de la natación y que las poblaciones tanto de las costas como del interior puedan nadar, de forma recreativa y saludable, a lo largo de todo el año. Y es que la gran mayoría, el 32,8% del total parcial 33%, practica natación de forma recreativa, mientras que sólo una pequeña minoría del 0,8% de este total parcial, es la que nada con una orientación competitiva. Dicho de otro modo, el 98% de los que practican natación en España lo hacen de forma recreativa y sólo el 2% lo hace de forma competitiva.

Bien diferente es el caso del fútbol, el segundo deporte más practicado, el 31,7%, que por su propia condición tiene siempre un carácter competitivo, por más que en los últimos años se ha incrementado su práctica en campos más orientados a su uso recreativo, como es el caso del fútbol sala, el futbito, el fútbol 7 y el fútbol playa, que a diferencia del fútbol que se realiza en campo grande, se practica con frecuencia fuera del control federativo. De todos modos, continúa siendo mayoritaria la práctica del fútbol en campo grande, mientras que no alcanzan la mitad los practicantes de fútbol que no son convencionalmente grandes, el 17,8% y el 13,9%, respectivamente.

El caso del ciclismo, el deporte más practicado en tercer lugar, el 19,1%, muestra unas formas de práctica similares a las de la natación, en el sentido de que hay  una gran mayoría de practicantes recreativos, el 18,7%, y una reducida minoría, el 0,4%, de practicantes de ciclismo competitivo y federativo.

La gimnasia de mantenimiento en centros deportivos es la práctica físico-deportiva más frecuentada en cuarto lugar, el 14%, seguida del montañismo, senderismo y excursionismo, el 11,9%, de la amplia variedad de gimnasias rítmicas -aeróbic, expresión corporal, danza, etc.-, el 11,7%, y de la carrera a pie o jogging, el 11,1%. Estas tres últimas modalidades de prácticas físico-deportivas junto con las cuatro anteriores, constituyen las siete prácticas que cuentan con porcentajes de practicantes superiores al 10%.

Es de notar que la comparación con la ordenación de prácticas deportivas de la encuesta de 2000 sólo puede hacerse de forma aproximada, toda vez que los listados de deportes de ambas encuestas no son completamente iguales pues la creciente diversificación de prácticas deportivas dentro de cada modalidad deportiva, conduce a que los contenidos de cada categoría de deporte que aparece ordenada en la Tabla 21 sean un tanto diferentes de los estudiados en encuestas anteriores.

Tabla 21.Ordenación de los deportes según el número de practicantes, 2005-2000

Deportes 2005 2000
Natación 33 39
Natación recreativa -32.2
Natación de competición -0.8
Fútbol 31.7 36
Fútbol campo grande -17.8
Fútbol sala, futbito, fútbol 7 y fútbol playa -13.9
Ciclismo 19.1 22
Ciclismo recreativo -18.7
Ciclismo de competición -0.4
Gimnasia de mantenimiento en centro deportivo 14 15
Montañismo/senderismo/excursionismo 11.9 13
Aerobic, rítmica, expresión corporal, gym-jazz, danza, step, pilates, etc. 11.7 12
Carrera a pie (jogging) 11.1 11
Baloncesto, minibasket 9.4 12
Tenis 8.9 13
Atletismo 7.2 7
Musculación, culturismo y halterofilia 6.8
Gimnasia de mantenimiento en casa 6.2
Esquí y otros deportes de invierno 5.9 5.3
Pesca 3.8 4.3
Voleibol, voley playa y mini-voley 3.3 3.7
Tiro y caza 3.3 3.5
Pelota (frontón, trinkete y frontenis) 2.7 3.9
Padel 2.4 1.4
Artes marciales (judo, kárate, etc.) 2.2 3.5
Patinaje, monopatín 1.9 1.5
Tenis mesa 1.8 3.8
Balonmano, balonmano playa 1.7 2.4
Lucha, defensa personal 1.6 --
Golf 1.5 0.7
Motociclismo 1.5 1.4
Bolos, petanca 1.3 0.8
Actividades subacuáticas (buceo, pesca submarina) 1.3 1.7
Squash 1.3 1.9
Vela (navegación, windsurf) 1.1 1.3
Escalada/Espeleología 1.1 1.5
Hípica 1 0.8
Piragüismo, remo, descensos 0.9 1
Rugby, rugby 7 0.6 0.3
Hockey (hierba, hielo y sala) 0.5 0.5
Badminton 0.5 0.8
Automovilismo (rally, todoterreno) 0.3 --
Esgrima 0.2 0.2
Motonáutica, esquí náutico 0.2 0.4
Actividades aeronáuticas (con o sin motor) 0.2 --
Deportes para minusválidos (físicos, psíquicos, ciegos...) 0.1 0.7
Otro deporte 8.4 4
NC 0.3 --


Ahora bien, más allá de los valores concretos de práctica de cada modalidad deportiva, que en una encuesta probabilística como la presente siempre van acompañados de un cierto margen de error, quizá sea igualmente o más importante comprobar en los resultados de la encuesta de 2005 el grado de continuidad del cambio que ya se registró en la encuesta de 2000, en el sentido de que el incremento de prácticas deportivas no federadas, como lo son la natación y el ciclismo recreativos, así como las múltiples variedades de gimnasias, va acompañado del descenso, tanto en términos absolutos como relativos, de la práctica de deportes tradicionales de carácter federativo y, por tanto, competitivo, como pueden ser los casos del atletismo, del baloncesto y balonmano, del tenis o de las variadas artes marciales.

Y es que tal como señalábamos al analizar los datos de la encuesta 2000, todas estas modificaciones en la ordenación de los deportes según su frecuencia de práctica, ejemplifican perfectamente los cambios que se están consolidando en las sociedades posmodernas como la española por lo que se refiere a los hábitos físico-deportivos de tiempo libre y ocio. Un cambio que pone de manifiesto una clara, y a veces rápida retirada en el favor popular de deportes de gran tradición federativa y competitiva, con la excepción del fútbol que continúa siendo el más practicado de los deportes federados y que, además, cuenta con muchos practicantes no federados, y el auge de actividades físico-deportivas de recreación tanto en instalaciones deportivas convencionales como en espacios naturales, que se pueden realizar individual o grupalmente aunque con una laxa o incluso nula relación con el asociacionismo deportivo tradicional (García Ferrando, 2001a: 69).

Es de destacar también que una buena parte de la gran variedad de actividades gimnásticas no competitivas y recreativas que se ofrecen actualmente, se adaptan muy bien a las necesidades de recreación y salud de amplios segmentos de población urbana, que dispone de un tiempo libre limitado para dedicarlo a la práctica deportiva. Esta situación contrasta con lo que ocurre con algunos deportes de gran tradición federativa, como el balonmano, baloncesto, tenis o voleibol, que a pesar de haber incrementado su presencia mediática gracias a la profesionalización creciente de sus representantes de elite, convenientemente patrocinados por firmas comerciales como ocurre con el resto de deportes profesionalizados lo que refuerza además su carácter de deporte espectáculo, cuentan, sin embargo, con menos practicantes populares que hace cinco años.

En la presente encuesta hemos introducido una modalidad de práctica físico-deportiva que no estaba incluida en ediciones anteriores, la gimnasia de mantenimiento en casa, que con un 6,2% de práctica, sólo ligeramente inferior a las prácticas de culturismo y musculación, 6,8%, pone de manifiesto la creciente preocupación de amplios segmentos de población por la salud y la buena condición física, como corresponde a una sociedad como la española cada vez más deportivizada.

Otros cambios dignos de ser destacados son los referentes a modalidades deportivas que vienen ganando nuevos practicantes desde hace unas dos décadas, como son los casos del squash y el pádel, que son deportes que atraen preferentemente a públicos urbanos, y otras modalidades que se realizan en espacios abiertos y naturales como el buceo, la pesca submarina, la escalada y la espeleología, el golf, el windsurf y las llamadas de forma difusa actividades de riesgo en la Naturaleza. En cambio, en la presente encuesta de 2005, al igual que lo observado en la encuesta de 2000, no se observa un incremento significativo de practicantes de actividades náuticas, lo que pone de relieve que todavía no han alcanzado el carácter de actividades deportivas y recreativas populares.

Esta falta de popularidad de las actividades náuticas por lo que se refiere a su práctica, no deja de significar un fuerte contraste con el hecho de que España sea el país europeo que cuenta con un mayor número de kilómetros de litoral. Un contraste que se hace más acusado si recordamos que la vela española de alta competición ocupa con frecuencia lugares de privilegio en el plano internacional, o de que en los puertos españoles se celebren competiciones de vela de gran proyección mediática.

Como ya indicamos en el análisis de la encuesta de 2000 y reiteramos en la presente encuesta, la explicación de índole sociológica que mejor describe esta situación de desajuste que existe entre las enormes posibilidades del litoral español y la relativamente baja práctica de deportes náuticos, es la que ofrece el sociólogo Gregorio Méndez. Este autor, con su trabajo de investigación, ha podido constatar la escasa red de instalaciones náuticas menores en España, tanto en el litoral como en las zonas acuáticas del interior, que unida al modelo seguido de concesión y gestión de los puertos deportivos, ha imposibilitado el desarrollo público, privado o mixto de los nuevos y variados productos náutico-turísticos para actividades de ocio y recreación. Productos y actividades que son mucho más populares en países como Francia o Alemania, que no cuentan con tantos kilómetros de litoral como España, pero que en cambio sí han sabido abrir el espacio territorial y lúdico del puerto deportivo a amplios segmentos de población de clases medias. Todo ello ha conducido a que después de tres largas décadas de auge turístico, las actividades náuticas en España comienzan en el siglo XXI sin que la significación social que tiene la embarcación para su propietario o usuario en general, haya cedido su preeminencia a su valor de uso como actividad recreativa y turística popular (Méndez, 2000: 643-4). En consecuencia, los deportes náuticos en España todavía conservan una significación social propia de clases medias-altas o superiores, lo que conduce a que todavía no se contemplen en la actualidad como actividades accesibles a segmentos más amplios y populares de población.

Al analizar los resultados correspondientes a la encuesta de 2000 se destacaba el relativo declinar del número de practicantes de la carrera a pie o jogging, que de representar el 15% de practicantes a principios de la década de los años 90, sólo alcanzaba el 11% a finales de esta década (García Ferrando, 2001a: 72). Se trataba de un cambio que también se estaba produciendo en buena parte de los países occidentales, en los que se había popularizado en los años 70 y 80 esta sencilla y eficaz forma de actividad físico-deportiva, hasta tal punto que algunas carreras populares -maratones, medias maratones, millas urbanas, vueltas a pie, etc.-  llegaron a convertirse en acontecimientos mediáticos que desbordaron su ámbito local para alcanzar repercusión internacional, especialmente las maratones en grandes ciudades -Nueva York, Londres, Amsterdam, Madrid, etc.- y algunas carreras de fin de año.

Ahora bien, una vez popularizada esta actividad físico-deportiva surgió en los años 80 y 90 la polémica sobre los riesgos que comporta para la salud su práctica intensa y prolongada, polémica que vino acompañada de la popularización de otras actividades que comenzaron a competir con éxito con la propia carrera a pie como formas de recreación y mantenimiento, tales como el paseo con ritmo vivo y sostenido, esto es, con un explícito sentido deportivo, o las variadas gimnasias de mantenimiento y las inacabables variaciones en torno al aeróbic y actividades similares. Todo ello fue restando practicantes regulares a la carrera a pie no sólo en España como también en otros países avanzados, aunque los resultados de la presente encuesta de 2005, con un porcentaje de practicantes similar al de la encuesta anterior, 11,1% en 2005 y 11% en 2000, indican que parece haberse alcanzado un nuevo equilibrio en el número de practicantes. Un equilibrio que pone de manifiesto que la carrera a pie ha alcanzado un nivel de práctica consolidado especialmente entre los públicos urbanos, una vez pasadas las euforias de la novedad de su práctica popular de los años 70 y 80 del pasado siglo. Y es que la práctica de la carrera a pie continúa presentando más ventajas que desventajas desde el punto de vista de la salud y de la recreación, si se realiza con moderación y con algún tipo de control deportivo y médico.

Los más de treinta deportes de la Tabla 21 cuya práctica es mencionada por menos del 10% de la población, ofrecen perspectivas de cambio y situaciones de ajuste cuyo estudio detallado queda fuera del alcance del presente trabajo. Podemos, sin embargo, mencionar algunos de los cambios más obvios y notables que afectan por un lado a deportes que tienen un historial dilatado de impacto popular, y los que afectan por otro lado a deportes de creciente y reciente popularidad. Entre los primeros cabe señalar el baloncesto, tenis, atletismo, pesca, voleibol, tiro y caza, artes marciales, tenis de mesa, balonmano, lucha, hockey, rugby, hípica, piragüismo y remo, bádminton y esgrima, que o bien han comenzado a declinar en términos de practicantes populares, o bien han estabilizado su práctica en niveles relativamente bajos.

Por otro lado, son de destacar algunas prácticas físico-deportivas y juegos deportivos que están experimentando un crecimiento sostenido. La musculación y el culturismo, junto con la gimnasia de mantenimiento en casa, son practicados por un número creciente de aficionados, al igual que ocurre con el pádel, el patinaje y monopatín y, de forma destacada, el golf, que están alcanzando cotas de práctica elevadas, cuando se las compara con las que tenían hace una o dos décadas.

4.2. Frecuencia con la que se practican los diversos deportes

La ordenación de los deportes que se ha presentado en la anterior Tabla 21 no deja de ser una forma, entre otras, de analizar las prácticas deportivas de la población española. Otra manera de hacerlo, complementaria de la simple ordenación porcentual de los deportes que afirman practicar los entrevistados, es atendiendo a la frecuencia de su práctica. Dado que en el cuestionario se solicitaba a los entrevistados que indicaran el grado de frecuencia de su práctica, a saber, tres veces o más por semana, una o dos veces por semana, con menor regularidad o sólo en vacaciones, hemos agrupado los diferentes deportes según que la mitad o más de sus practicantes señalen una de las cuatro anteriores modalidades de frecuencia.

Veamos en primer lugar los deportes en los que una mayoría de sus practicantes, más del 50%, hacen deporte con regularidad semanal:

Deportes en los que aproximadamente la mitad o más de sus practicantes lo hacen 3 o más veces por semana Deportes en los que aproximadamente la mitad o más de sus practicantes lo hacen 1ó 2 veces por semana
Artes marciales (judo, kárate, etc.) Natación de competición
Gimnasia de mantenimiento en casa Fútbol
Gimnasia de mantenimiento en centro deportivo Fútbol sala, futbito, fútbol 7 y fútbol playa
Deportes para minusválidos Aeróbic, gimnasia rítmica, danza
Musculación, culturismo y halterofilia Pádel
Carrera a pie (jogging) Lucha, defensa personal


Los seis deportes cuyos practicantes son los más regulares, al menos buena parte de ellos, son las diferentes artes marciales (judo, kárate, taekwondo,…), la gimnasia de mantenimiento bien hecha en casa o bien en un centro deportivo, las prácticas de musculación, culturismo y halterofilia, la carrera a pie o jogging, y las diferentes modalidades deportivas que realizan las personas con alguna minusvalía o discapacidad.

 Es de notar las diferentes características de cada uno de estos deportes ya que las dos formas de gimnasia de mantenimiento están muy extendidas como prácticas recreativas entre amplias capas de población, al igual que ocurre con la carrera a pie. Por otro lado, las diferentes artes marciales que alcanzaron un elevado número de practicantes federados en la década de los años 70 y comienzos de los 80, en especial el judo, iniciaron a finales de los años 80 un declive que, como veremos más adelante, parece haberse estabilizado. Ahora bien, sus practicantes continúan ofreciendo una notable regularidad de práctica, al igual que ocurre con los practicantes que realizan entrenamientos conducentes a cultivar su cuerpo mediante la musculación o el culturismo, o bien de forma federativa practican la halterofilia, todo ello en centros deportivos especializados. Y por lo que se refiere a los deportes para minusválidos, aunque se trata de unas prácticas minoritarias sus practicantes suelen entrenar con regularidad, como lo refleja el hecho de que los deportistas minusválidos españoles alcancen con frecuencia excelentes clasificaciones en las competiciones internacionales, gracias a la especial protección que se da en España a estos deportistas (Fundación ONCE).

Las otras seis modalidades deportivas en las que una mayoría de sus practicantes las realizan al menos una o dos veces por semana son la natación de competición, el fútbol en campo grande y las diferentes modalidades de fútbol en campos más pequeños, la gran variedad de actividades gimnásticas predominantemente femeninas bien sea aeróbic, gimnasia rítmica o danza, el pádel, y la lucha y defensa personal. También en esta agrupación se encuentran deportes de características bien diferentes en sus manifestaciones federadas, que son exclusivamente competitivas, recreativas-competitivas, esto es, cuando se compite con amigos sin control federativo, o sencillamente recreativas sin ánimo competitivo. La natación de competición, por su propia naturaleza, es exclusivamente federada, mientras que el resto de las modalidades deportivas son practicadas de las tres formas indicadas, ya que tanto el fútbol y sus variedades, el aeróbic y la gimnasia rítmica, el pádel y la lucha, son practicadas en el marco federativo o fuera de él, bien sea con carácter competitivo o recreativo.

Más numerosos son los deportes que se practican con menor regularidad o incluso sólo en vacaciones, como se puede observar en la siguiente clasificación:

Deportes en los que la mitad o más de sus practicantes lo hacen con menor regularidad Deportes en los que la mitad o más de sus practicantes lo hacen sólo en vacaciones
Tenis mesa Piragüismo, remo, descensos
Esquí y otros deportes de invierno Actividades subacuáticas (buceo, pesca submarina)
Pelota (frontón, trinkete y frontenis) Motonáutica, esquí náutico
Montañismo/ senderismo/ excursionismo
Tiro y caza
Bolos, petanca
Pesca
Esgrima
Escalada/Espeleología
Automovilismo (rally, todoterreno)


Se trata en algunos casos de deportes que ocupan puestos elevados en el ordenamiento de los deportes más practicados, como es el caso del tenis de mesa, montañismo, pelota, tiro y caza. Pero al igual que ocurre con el resto de los deportes incluidos en ambos agrupamientos, esto es, bolos, pesca, esgrima, escalada, automovilismo, piragüismo, actividades subacuáticas y motonáutica, se suelen practicar de forma intermitente, en vacaciones y en épocas del año concretas, lo que dificulta o incluso impide su práctica regular de la mayoría de los que reconocen que los practican.

Una manera de visualizar fácilmente la distribución del grado de frecuencia de práctica de los diferentes deportes, es la que se presenta en el Gráfico 6, en el que se incluyen los porcentajes de los practicantes de los veinte deportes más mencionados, distribuidos en las cuatro categorías de práctica que acabamos de presentar, y que ofrecen una nueva forma de ordenamiento que ilustra muy bien las grandes diferencias de práctica que ofrece cada deporte tanto en su composición interna como en la comparación de cada deporte con el resto.

Gráfico 6. Frecuencia con que se practican los deportes más practicados

Gráfico 6 Estadísticas Hábitos Deportivos (jpg)

4.3. Ordenación de las federaciones deportivas según el número de licencias 

Una dimensión ineludible en el estudio de la estructura deportiva es la que se refiere a la ordenación de las federaciones deportivas, de las que se puede decir que han constituido el núcleo central desde el que ha partido la consolidación del deporte como uno de los elementos caracterizadores de las sociedades modernas y, por su propia constitución, deportivizadas.

Durante mucho tiempo, prácticamente desde la creación de las primeras federaciones deportivas en Europa en la segunda mitad del siglo XIX hasta la segunda mitad del siglo XX, hablar de deporte era, en la práctica, referirse a las actividades promovidas y controladas por las correspondientes federaciones. Sin embargo, la emergencia del movimiento del deporte para todos en los años 50 y 60 del siglo XX en los países de la Europa Occidental, desafió a la hegemonía de la que habían disfrutado hasta entonces las federaciones deportivas.

Con el auge del deporte para todos, el número de practicantes de un deporte concreto y el número de licencias deportivas emitidas y controladas por cada federación han tendido a alejarse uno del otro, ya que salvo en unos pocos deportes como por ejemplo el judo y otras artes marciales, la caza y pesca o el golf, en los que su práctica requiere mayoritariamente la posesión de una licencia federativa, el número de practicantes recreativos tiende a ser muy superior al número de practicantes federados. Lo cual no impide que las federaciones deportivas sigan constituyendo el núcleo más firme de la práctica de una amplia mayoría de deportes, por lo que en un estudio como el presente resulta conveniente su análisis estadístico con el fin de complementar el análisis anteriormente realizado sobre los deportes más practicados (ver Tabla 21).

La ordenación de las federaciones deportivas según el número de licencias que recoge el registro correspondiente del Consejo Superior de Deportes en el año 2004, se presenta en la Tabla 22, que también incluye como elementos de comparación el número de licencias correspondientes a 1999 y 1990, así como su variación porcentual en los últimos cinco años de los que se posee información estadística, esto es, 2004-1999. Una ordenación que sólo ha permanecido estable cuando se tienen en cuenta los tres deportes que cuentan con el mayor número de licencias, a saber, fútbol, caza y baloncesto, cuyas federaciones vienen ocupando desde hace al menos dos décadas los tres primeros puestos de esta clasificación.

Tabla 22. Ordenación de las federaciones deportivas según el número de licencias, 2004-1990

Deportes 2004 1999 1900 Variación porcentual 2004-1999
Fútbol 678.788 578.213 408.435 17,40%
Caza 354.387 439.950 290.129 -19,40%
Baloncesto 305.842 275.737 205.019 10,90%
Golf 256.117 152.840 57.864 67,60%
Atletismo 109.884 88.515 94.432 24,10%
Judo 107.826 104.333 112.712 3,30%
Montaña y escalada 95.629 58.134 53.702 64,50%
Tenis 95.132 82.184 122.290 15,80%
Pesca 92.689 29.834 40.321 210,70%
Balonmano 90.774 66.382 140.763 36,70%
Kárate 62.328 67.712 117.389 -8,00%
Tiro olímpico 55.674 52.338 55.969 6,40%
Natación 45.700 10.064 21.941 354,10%
Vela 45.272 48.134 31.146 -5,90%
Actividades subacuáticas 44.062 39.160 18.077 12,50%
Taekwondo 40.519 36.332 60.494 11,50%
Voleibol 40.175 70.983 26.972 -43,40%
Ciclismo 38.471 35.020 42.552 9,90%
Deportes de invierno 33.699 36.808 49.300 -8,40%
Patinaje 33.674 29.653 22.603 13,60%
Petanca 28.794 19.869 31.043 44,90%
Piragüismo 27.574 10.479 16.860 163,10%
Hípica 27.371 3.786 12.663 623,00%
Ajedrez 26.562 18.556 25.070 43,10%
Pelota 22.694 22.407 24.264 1,30%
Colombicultura 19.556 17.162 21.929 13,90%
Padel (*) 17.545 5.463 -- 221,20%
Automovilismo 16.574 11.123 10.023 49,00%
Rugby 15.973 14.538 14.070 9,90%
Motociclismo 14.298 6.799 9.310 110,30%
Salvamento y socorrismo 13.058 7.715 9.479 69,30%
Bolos 12.027 8.925 13.834 34,80%
Deportes minusválidos 11.465 13.457 1.727 -14,80%
Gimnasia 11.261 8.879 8.972 26,80%
Tiro con arco 10.708 5.260 6.143 103,60%
Subtotal 2.902.102 2.476.744 2.177.497

95,74% 96,28% 93,90%
Resto de federaciones 129.160 147.539 204.088
Total 3.031.262 2.572.368 2.319.038

(*) La Federación de Padel se creó en 1997

Sin embargo, a partir de finales de la década de los años 90 comienzan a producirse cambios importantes en el número de licencias de cada federación, cambios que en algunos casos son más de índole burocrática que deportiva, pero en otro casos responden a la popularización o decadencia de la práctica federada y, por tanto, competitiva de los correspondientes deportes.

Para proceder al análisis comparativo del número de licencias de cada federación, conviene recordar que a lo largo de la década de los 90, con el avance de la descentralización de la política deportiva, se producen altibajos en el registro de las licencias de algunas federaciones en el Consejo Superior de Deportes, de tal modo que el descenso numérico entre 1990 y 1999 de estas federaciones se debe no tanto al repliegue del número de practicantes federados, como más bien a problemas en la transferencia de información desde las federaciones autonómicas a las correspondientes federaciones nacionales, y de éstas al registro del Consejo Superior de Deportes. Hecha esta salvedad que ayuda a relativizar las variaciones porcentuales correspondientes al periodo 2004-1999, procederemos a glosar los datos más significativos que se presentan en la Tabla 22.

El número total de licencias federativas ha continuado creciendo a lo largo de los últimos quince años, siendo más intenso este crecimiento en los últimos cinco años, el 18%, frente al que se produjo a lo largo de la década de los 90, el 11%. Un crecimiento que, en términos absolutos, se concentra en las diez primeras federaciones, que alcanzan la suma de 2.184.068, esto es, el 72% de un total de 3.031.262 licencias en 2004. Ahora bien, el comportamiento de estas diez primeras federaciones es bien desigual ya que cuatro de ellas muestran un crecimiento sostenido desde 1990, como es el caso de las federaciones de fútbol -que tiene el 22,4% del total de licencias-, golf, montaña y escalada y pesca, mientras que las otras seis se dividen en dos grupos: las que han crecido en los últimos cinco años pero que han perdido practicantes federados con respecto a 1990, como es el caso del judo, del tenis y del balonmano, y las que perdieron licencias -posiblemente por cuestiones burocrático-administrativas- entre 1990 y 1999, para volver a crecer entre 1999 y 2004, que es el caso del atletismo y del tenis.

La federación de caza es la única de estas diez primeras federaciones que ha registrado pérdidas de federados en los últimos cinco años, el 19,4% de decrecimiento. Conviene añadir para finalizar esta referencia a las diez primeras federaciones, que la federación de golf, que posiblemente a lo largo de 2005 o como mucho en el 2006 contará con más de 300.000 fichas -viene creciendo a un ritmo de casi el 10% anual en los últimos años-, puede pasar a ocupar el tercer puesto, por delante de la federación de baloncesto. El golf es quizás el ejemplo más llamativo de la popularización relativa en España de un deporte que ha tenido hasta hace poco una imagen elitista, pero que ha comenzado a popularizarse rápidamente entre las nuevas clases medias urbanas en la última década y media, gracias a la construcción de nuevos campos de juego que han pasado a ser utilizados tanto por un público turístico proveniente de otros países europeos, como por los nuevos practicantes españoles, cada vez más interesados por el golf, que es uno de los pocos deportes que puede practicarse a lo largo de toda la vida.

Del resto de las federaciones deportivas que aparecen ordenadas en la Tabla 22, sólo destacaremos las que han experimentado pérdidas de federados, como son las federaciones de kárate, vela, voleibol, deportes de invierno y deportes de minusválidos, siendo el caso de la federación de vela el más llamativo por el desequilibrio que existe entre la gran tradición de la vela olímpica en España, y su escasa práctica popular. El resto de las federaciones presentan variaciones positivas, que sólo pueden ser evaluadas en el propio marco de los correspondientes deportes, lo que desborda el alcance del presente análisis.

Como síntesis de este análisis, y sin entrar en valoraciones concretas, puede ser de interés tener en cuenta la ordenación que se presenta en el siguiente cuadro, en el que hemos agrupado a las federaciones en cuatro categorías, tres de ellas correspondiendo a las federaciones que han crecido más del 100%, entre el 30 y el 100%, o menos del 30%, y una cuarta categoría que la integran las federaciones que han perdido licencias:

Clasificación de los diversos deportes según la evolución del número de licencias federativas en España en el periodo 2004-1999


Federaciones deportivas cuyo número de licencias ha crecido más de un 100% Federaciones deportivas cuyo número de licencias ha crecido entre un 30% y un 100% Federaciones deportivas cuyo número de licencias ha crecido menos de un 30% Federaciones deportivas que han decrecido
Hípica Salvamento y socorrismo Gimnasia Voleibol
Natación Golf Atletismo Caza
Padel Montaña y escalada Fútbol Deporte minusválidos
Pesca Automovilismo Colombicultura Deportes de invierno
Piragüismo Petanca Tenis Kárate
Motociclismo Ajedrez Patinaje Vela
Tiro con arco Balonmano Act. subacuáticas

Bolos Taekwondo


Baloncesto


Ciclismo


Rugby


Tiro olímpico


Judo


Pelota


4.4. Interés y satisfacción con la práctica deportiva: entre el deseo y la realidad

A lo largo de las encuestas de hábitos deportivos que han precedido a ésta que venimos presentando, hemos tenido ocasión de constatar que el deporte es una actividad de tiempo libre que no sólo es practicada por un número creciente de ciudadanos de todas las edades como, y de manera específica, es una actividad especialmente deseada por amplios grupos de población. Es por ello por lo que resulta muy significativo conocer hasta qué punto los individuos realizan todo el deporte que desean practicar o si, más bien, y como cabe anticipar por los deseos manifestados tanto en anteriores encuestas como en la presente, no practican muchos de ellos todo el deporte que consideran satisfactorio desde su propio punto de vista personal.

Con el objeto de estudiar en mayor profundidad esta dimensión de la práctica deportiva y tal como se realizó en pasadas encuestas, se ha clasificado a los entrevistados en seis categorías resultantes de combinar dos variables, el grado de interés por el deporte y el tipo de orientación hacia la práctica deportiva. La descripción y cuantificación de cada categoría y su evolución porcentual en el periodo 2005-2000 se presentan en la Tabla 23, en la que cabe destacar una vez más, pues ya se hizo de igual modo en el estudio correspondiente a la encuesta de 2000, que la categoría más numerosa de población la integran las personas interesadas por el deporte, que lo han practicado con anterioridad pero que en la actualidad ya no lo practican.

Tabla 23. Interés y satisfacción de la población con la práctica deportiva, 2005-2000

Categorías de población 2005 2000 Estimación del número total, 2005
Interesado y practica suficiente deporte 16 16 5.346.126
Interesado pero practica menos de lo que quisiera 20 20 6.682.657
No interesado pero lo practica por obligación 2 2 668.266
Interesado, practicaba y ahora no 30 27 10.023.986
Interesado, no ha practicado pero sí le gustaría 11 12 3.675.462
No interesado y nunca ha practicado 21 24 7.016.790

-8.170 -5.160 33.413.287


Y lo que es más, la importancia numérica de esta categoría, el 30% del total de la población, ha crecido en los últimos cinco años, pues como se observa en la Tabla 23, en la pasada encuesta de 2000 era tres unidades porcentuales menor, el 27%, aunque también era entonces la categoría numéricamente más elevada. Un incremento porcentual que hay que enmarcar para su mejor comprensión en el estrechamiento del espacio social que ocupa el deporte como fenómeno de tiempo libre, un tiempo libre que para amplios sectores de la población española se ha ido acortando en los últimos años y en el que además, se han introducido nuevas actividades de ocio que compiten con la práctica de deporte en la fidelización de los ciudadanos para su uso y disfrute.

En este último sentido conviene recordar que ya el valor porcentual de esta categoría de interesados ex practicantes en el estudio de 2000 era una unidad porcentual superior al valor registrado en el estudio de 1990 (García Ferrando, 2001:64), lo que pone de manifiesto que el abandono, con frecuencia temporal, de la práctica deportiva es un rasgo ya consolidado en la estructura de la práctica deportiva en España, ya que ésa es la situación en la que se encuentran un poco más de nueve millones de españoles en 2005 dentro del conjunto de la población comprendida entre los 15 y los 74 años. Una cantidad de ex practicantes que supera, en términos absolutos, en un millón a la cantidad de población que presentaba este perfil en la encuesta de 2000.

Los resultados globales que se presentan en la Tabla 23 ponen de manifiesto que las distribuciones porcentuales correspondientes a la encuesta de 2005, son muy parecidas a las de 2000, lo que evidencia la consolidación de la estructura de la práctica deportiva que hemos señalado anteriormente. Por eso, la segunda categoría más numerosa es la misma que lo era en la encuesta de 2000, la de personas que no están interesadas por el deporte y que nunca lo han practicado, que representan en 2005 el 21% de la población, tres unidades porcentuales menos que en la anterior encuesta. Dado que en la encuesta de 1990 esta categoría de no interesados-no practicantes representaba el 19% de la población, quiere ello decir que continúan persistiendo las limitaciones reales en el proceso de difusión generalizada de la cultura deportiva, en su sentido más amplio, en la sociedad española.

La tercera categoría en importancia numérica la constituyen los practicantes insatisfechos, es decir, personas interesadas por el deporte, que lo practican pero no tanto como quisieran. Constituyen el 20% de la población, igual porcentaje que en la pasada encuesta de 2000. Y lo mismo ocurre con la cuarta categoría en importancia numérica, el 16% en ambas encuestas, que está integrada por aquellos que practican suficiente deporte habida cuenta de sus personales deseos y aspiraciones.

Otra categoría porcentualmente más reducida, el 11%, constituye una auténtica reserva de nuevos practicantes, ya que la integran individuos que estando interesados por el deporte sí les gustaría practicarlo aunque nunca lo hicieron por no haber tenido la oportunidad de satisfacer su deseo. Se trata de una categoría de población que afortunadamente ha venido disminuyendo en las últimas encuestas, ya que en la encuesta de 1990 representaban el 14% y todavía en 2000 eran el 12%. En su mayor parte se trata de mujeres, el 65% de ese 11% de interesados que desearían hacer deporte, de nivel socioeducativo bajo y que residen en zonas rurales o en pequeñas y medianas ciudades.

Una sexta y residual categoría la forman personas que hacen deporte aunque no están interesadas en esta actividad, pero lo hacen por obligación siguiendo consejos o prescripciones médicas o de otro tipo. Se trata sólo del 2% de la población, igual porcentaje que en la pasada encuesta de 2000, lo que confirma su carácter minoritario.

En el gráfico 7 se ofrece una presentación sectorial de la distribución porcentual de estas seis categorías de población correspondientes a la encuesta de 2005, que permite visualizar en una sola imagen la importancia numérica de cada una de ellas.

Gráfico 7. Interés y satisfacción de la población con la práctica deportiva, 2005

Gráfico 7 Estadísticas Hábitos Deportivos (jpg)

Un paso más en el análisis de estos agrupamientos de interés y práctica deportiva, es el que se puede dar al estudiar la composición de la población que integra cada una de las seis categorías que han sido descritas a partir de los resultados que se han presentado en la Tabla 22, en función de las variables edad, sexo, nivel de estudios y situación laboral. Dado que si realizáramos un análisis bivariable convencional obtendríamos un elevado número de tablas de distribución porcentual, hemos procedido a realizar un análisis de correspondencias que, como es sabido, es una técnica de análisis multivariante que se viene utilizando con bastante frecuencia para la reducción dimensional y la elaboración de mapas perceptuales (Hair et al., 1999: 571). Partiendo del análisis de la asociación entre objetos -en nuestro caso las seis categorías de interés y satisfacción deportiva-  y  características o atributos que especifica  el  investigador     -como hemos señalado anteriormente y en este caso edad, sexo, nivel de estudios y situación laboral-, la técnica del análisis de correspondencia permite elaborar unos mapas perceptuales, habitualmente de dos dimensiones, en los que se sitúan las variables o atributos correspondientes a los diferentes objetos, en función de su grado de proximidad o alejamiento, esto es, de su mayor o menor presencia en cada uno de ellos.

En el gráfico 8 se presenta el mapa perceptual del análisis de correspondencias de las seis categorías de población según su interés y orientación deportiva, en función del sexo, edad, nivel de estudios y situación laboral. Los dos ejes seleccionados explican la mayor parte de la varianza de la distribución, el 96%, y en cada una de las cuatro regiones que determinan los dos ejes, aparecen situadas las seis categorías de población y las categorías de las variables sociodemográficas con los que presentan un mayor nivel de asociación estadística.

Gráfico 8 Mapa perceptual del Análisis Factorial de Correspondencias de las categorías de interés y orientación deportiva, en función del sexo, edad, situación laboral y nivel de estudios


Gráfico 8 Estadísticas Hábitos Deportivos (jpg)

Las dos dimensiones seleccionadas son altamente significativas ya que con ellas se explica el 96% de la varianza de la distribución de las seis categorías, lo que equivale a decir que cada categoría, considerada individualmente, mantiene una elevada asociación con los valores de las variables que están más próximas a cada una de ellas en el mapa perceptual del gráfico anterior. Veamos seguidamente cuáles son los valores de las variables asociados de este modo a cada una de las categorías.

En la región superior izquierda se sitúa la categoría “le interesa el deporte y lo practica suficientemente”, en la que predominan los varones, de edades comprendidas entre los 15 y los 24 años, estudiantes, y con un nivel de estudios de bachillerato.

En la región superior derecha se sitúan dos categorías que tienen en común la falta de interés por el deporte. La más numerosa y mejor acotada es la categoría “no practica deporte y no le interesa”, en la que predominan individuos de uno y otro sexo, con edades superiores a los 64 años, con menos de 5 años de escolarización o con educación primaria de LOGSE, que son jubilados y pensionistas, o que realizan un trabajo doméstico no remunerado. La segunda categoría que se encuentra en esta región es la que cuenta con un número más reducido de población, a la que no le interesa el deporte pero lo practica por obligación. No parece estar asociada de forma clara con ningún perfil sociodemográfico como la categoría anterior, aunque por su vecindad con ella cabe concluir que entre sus miembros hay una ligera mayor proporción de individuos de tercera edad con un nivel bajo de estudios.

La categoría correspondiente a los que nunca han practicado deporte pero sí les gustaría hacerlo ocupa la región inferior derecha, y mantiene una estrecha correspondencia con mujeres comprendidas entre los 45 y los 64 años, que constituyen el segmento de población que con una adecuada política deportiva podrían incorporarse a la práctica deportiva.

La cuarta región, situada en la parte inferior izquierda del mapa perceptual, está ocupada por las dos categorías restantes pero que están asociadas a perfiles sociodemográficos bien diferenciados. En la categoría integrada por los interesados por el deporte que han dejado de hacer deporte, predominan hombres y mujeres, de edades comprendidas entre los 35 y 44 años, que o bien trabajan o bien están en paro, y con un nivel de estudios primario. La segunda categoría de los interesados por el deporte, pero que no practican todo lo que quisieran, está integrada predominantemente por varones, con edades entre los 25 y 44 años, con estudios de bachillerato, universitarios o de formación profesional.