Las prácticas deportivas de la población española: deportes más practicados

3. Las prácticas deportivas de la población española: deportes más practicados

 

Una vez analizado el deporte como una actividad de tiempo libre y de ocio ampliamente extendida y, sobre todo, muy deseada, nos ocuparemos en el presente capítulo de avanzar en el estudio de los hábitos de práctica deportiva de la población española, de precisar el carácter competitivo o recreativo de dichas prácticas, y de presentar y ordenar los deportes más practicados.

3.1. La práctica de algún deporte: evolución histórica de los hábitos deportivos

Parecida estabilidad a la que manifiesta la evolución reciente del interés por el deporte, es la que ofrece la evolución de la práctica deportiva ya que tal como puede observarse en la Tabla 7, la distribución de la población entre la que hace deporte y la que no lo hace es prácticamente la misma en la encuesta de 2005 que en la pasada de 2000.

Tabla 7. Evolución de la práctica deportiva de la población española, 2005-2000

Práctica deportiva 2005 2000 Estimación del número total, 2005*
Practica uno 23 21 7.685.056
Practica varios 14 16 4.677.860
No practica ninguno 63 63 21.050.371
  -8.170 -5.160 33.413.287

Base: población entre 15 y 74 años

* La estimación del número de personas que en el año 2005 practican uno o varios deportes, se ha realizado a partir de los datos del Censo de Población de 2001, que cifran en 33.413.287 el número de españoles con edades comprendidas entre los 15 y los 74 años.

La misma proporción de no practicantes, el 63%, ofrece una encuesta y otra, y la misma proporción de practicantes aunque distribuidos con ligeras diferencias entre los que practican un deporte, el 23% en 2005 frente al 21% en 2000, y los que practican dos o más deportes, el 14% y el 16%, respectivamente. Una diferencia que es estadísticamente poco significativa, pues cabe ser interpretada por igual como una fluctuación debida al error muestral, o como una variación real en el tipo de practicantes.

Como las distribuciones porcentuales a las que se refieren los datos que se presentan en la Tabla 7 están calculadas en base a la población comprendida entre los 15 y los 74 años, es conveniente presentar la serie histórica de encuestas completa pero sólo para la población comprendida entre los 15 y los 65 años, con lo que mejora la evolución de la práctica del deporte ya que se ha producido un incremento de dos unidades porcentuales en la proporción de practicantes en 2005 con respecto a la encuesta de 2000, tal como se observa en la Tabla 8.

Tabla 8. Evolución de la práctica deportiva de los españoles, 2005-1975

Práctica deportiva 2005 2000 1995 1900 1985 1980 1975
Practica uno 24 22 23 18 17 16 15
Practica varios 16 16 16 17 17 9 7
No practica ninguno 60 62 61 65 66 75 78
  -7.190 -4.550 -4.271 -4.625 -2.008 -4.493 -2.000

Base: Población entre 15 y 65 años

Gráfico 3. Evolución de la práctica deportiva de los españoles, 2005-1975 (con edades entre 15 y 65 años)

 Evolución de la práctica deportiva de los españoles

 

Tanto a través de los datos porcentuales que se presentan en la Tabla 8 como sobre todo en el correspondiente Gráfico 3, se pueden seguir las dos fases de evolución de la práctica deportiva en España en los últimos 30 años. En una primera fase que abarca la primera década de este periodo, la que transcurre entre 1975 y 1985, se produce un fuerte incremento de la práctica deportiva, del 22% al 34% de practicantes, siguiendo el impulso de la transición y de la democratización de los ayuntamientos, auténticos motores de esta mejora.
En una segunda fase que comprende las dos décadas siguientes, las que transcurren entre 1985 y 2005, se estabiliza el ritmo de crecimiento de la práctica en España, pues se pasa del 34% al 40% de practicantes, una mejora de aproximadamente 1,5% cada cinco años por término medio, mejora que se concentra sobre todo en el número de los que practican un solo deporte, puesto que el crecimiento de los que practican dos o más deportes se hace más lentamente.

Tal como indicábamos en el capítulo 1, esta evolución parece indicar que tiende a ser decreciente el ritmo de crecimiento de la práctica deportiva española, cuando se compara con el buen ritmo de crecimiento de la oferta pública y privada de instalaciones deportivas, y con la mejora de la capacidad competitiva del deporte español de alta competición, así como cuando se compara con los recursos y atención que atrae el deporte espectáculo profesional. Un ritmo decreciente de mejora de la práctica deportiva de la población que conviene situarla en el marco de la limitada cultura y tradición deportiva de la sociedad española, cuando se compara con la larga y ostensiblemente mejor y más evolucionada cultura deportiva de los países nor y centroeuropeos. 

3.2. Perfil sociodemográfico de la población practicante

A partir del reconocimiento de la significativa diferenciación social que subyace en la distribución de la práctica deportiva entre la población española, el interés de su estudio no radica tanto en saber que existe tal diferenciación, que actualmente es obvia, como más bien en conocer hasta qué punto se mantienen las diferencias registradas con anterioridad o si, por el contrario, se ha producido algún cambio de tendencia que pueda considerarse significativo.

Las dos variables de carácter básico que ofrecen comportamientos deportivos bien diferenciados son el sexo y la edad, y con ellas iniciamos el presente análisis. En las encuestas anteriores tuvimos ocasión de conocer el alcance de las diferencias de práctica deportiva que presentan varones y mujeres, que se han mantenido estables en la última década del siglo XX, con diferenciales de práctica que oscilaban entre el 18% y el 19%. Los resultados que ofrece la encuesta de 2005 señalan una ruptura de dicha tendencia, en el sentido de un mayor acercamiento del nivel de práctica deportiva de las mujeres al de los hombres, como se puede comprobar con los datos que se presentan en la Tabla 9.

Tabla 9. Distribución de la práctica deportiva según sexo y edad, 2005-2000

Practica deporte Uno Varios Ninguno
2005 2000 2005 2000 2005 2000
Sexo
Varones 25 24 20 22 55 54
Mujeres 21 18 9 9 70 73
Edad
15-24 años 33 29 25 28 42 43
55-65 años 17 17 7 5 76 78

 

El porcentaje de varones que practica uno o varios deportes es el 45% y el de mujeres el 30%, lo que significa que el diferencial de práctica por sexo que hasta ahora se mantenía alrededor del 18%, y que en la encuesta de 2000 alcanzaba el 19%, se ha reducido con respecto a la encuesta anterior en cuatro unidades porcentuales hasta alcanzar el 15%. Visto desde el lado de los no practicantes, el porcentaje de mujeres que no hacen deporte ha descendido hasta el 70%, tres unidades porcentuales menos que en la encuesta de 2000, en tanto que se ha incrementado en una unidad porcentual el porcentaje de varones que no hace deporte, hasta alcanzar el 55%.

Aunque reducida, también se ha registrado una mejora en el nivel de práctica entre los jóvenes de 15 a 24 años, pues han pasado de 57% en el año 2000 al 58% en el año 2005. Parecido incremento, dos unidades porcentuales, ha tenido lugar en el grupo más estable de práctica deportiva, el comprendido entre los 55 y los 65 años, que ha alcanzado en 2005 el 24% frente al 22% en 2000.

Si se tiene en cuenta que el nivel de práctica deportiva de los jóvenes de 14 a 24 años alcanzaba ya el 57% en el año 1990, cuando sólo representaba el 9% entre la población madura comprendida ente los 55 y los 65 años, cabe concluir que se ha producido un preocupante estancamiento en los hábitos deportivos de la población joven, y una mejora significativa en los niveles de cultura y práctica deportivas entre la población madura, que es la que probablemente más se está beneficiando, en términos relativos, de la mejora de la oferta de las facilidades deportivas públicas en España en las dos últimas décadas.

Otro cambio de tendencia se registra en los niveles de prácticas deportivas de la población según el lugar de residencia, ya que la creciente urbanización de la población española, en el sentido de que cada vez es mayor la población que reside en medianas y grandes ciudades, tiene su opuesto en el declive en el mundo rural, en el que reside una población cada vez más envejecida, de ahí que las diferencias de práctica deportiva en municipios que representan los extremos opuestos del continuo rural urbano, esto es, los pequeños municipios de menos de 2.000 habitantes y las grandes ciudades que superan el millón de habitantes, no cesa de crecer:
 

  Practica deporte
No
Tamaño de municipio 2005 1990 2005 1990
Menos de 2.000 29 32 71 68
Más de 1 millón 44 39 56 61

 

 

La mejora de la oferta municipal de deportes que se inició en los comienzos de la década de los años 80 del pasado siglo, que benefició tanto a los municipios grandes como a los pequeños, no ha podido compensar la diferente composición de sus respectivas poblaciones, cada vez más jóvenes y dinámicas unas y más envejecidas y sedentarias otras. Eso explica la caída en los últimos 15 años del nivel de práctica deportiva en los municipios de menos de 2.000 habitantes, del 32% en 1990 al 29% en 2005, y la correspondiente mejora en las grandes ciudades millonarias en habitantes, del 39% al 44% en 2005.

El fuerte carácter sociocultural de los hábitos deportivos de la población ha quedado perfectamente acotado en términos empíricos en las sucesivas encuestas que hemos llevado a cabo. Y como no podría ser de otro modo, la presente encuesta de 2005 vuelve a ofrecer evidencia de las enormes diferencias en los niveles de práctica deportiva de la población cuando la segmentamos mediante cualquiera de los indicadores de estratificación social que pueden utilizarse, en nuestro caso, el más sencillo del nivel de estudios o el más complejo y sofisticado de la posición social, que incluye a su vez indicadores socioocupacionales y sociodemográficos.

Baste señalar que el nivel de práctica en 2005 de la población con estudios superiores es el 54%, en tanto que sólo alcanza el 11% entre la población sin estudios formales. Igualmente ocurre cuando comparamos a la población con una posición social alta, el 51% de práctica deportiva, con la que se encuentra en las posiciones bajas de la pirámide social, el 27%.

Quizás la mejor manera de obtener una visión de conjunto de las diferencias que presentan los hábitos deportivos de los distintos segmentos de población que pueden establecerse utilizando las variables sociodemográficas habituales en estos tipos de análisis, es mediante el diseño de un gráfico que contenga un perfil modal de los niveles de práctica de tales segmentos de población (ver Gráfico 4).

Gráfico 4. Perfil modal de los que practican deporte (uno o varios)

 

Perfil modal de los que practican deporte

 

 

Utilizando como referente comparativo el nivel medio nacional de práctica deportiva, que como se recordará es el 37%, en el Gráfico 4 aparecen bien delimitados los segmentos que más se alejan de dicho valor medio. Un alejamiento que tiene doble sentido, según que lo supere ampliamente (es el caso de los varones, de los jóvenes, de los que tienen estudios secundarios o más, residen en grandes ciudades y disfrutan de una posición social alta), o por el contrario, se encuentre por debajo (mujeres, edades superiores a 65 años, sin estudios, residentes en pequeños municipios, y con una posición social baja).

3.3. Antecedentes familiares de la práctica deportiva

Está fuera de toda duda el importante papel que la familia desempeña en la adquisición de hábitos deportivos consistentes y saludables de práctica deportiva. Y es que la familia es el agente socializador más destacado e importante, porque es en el seno de la vida familiar donde los individuos aprenden a interiorizar, antes que en ningún otro lugar -escuela, comunidad, amigos, medios de comunicación…-, los elementos socioculturales de su medio y aprenden a adaptarse al entorno social en el que les ha tocado vivir. Por ello, en el proceso de socialización deportiva, esto es, en el proceso mediante el cual la cultura deportiva es adquirida por la población, el papel de los padres es, para la mayoría de la población, muy importante (García Ferrando, Lagardera y Puig, 2002: 88-92), lo que justifica que en las encuestas sobre hábitos deportivos vengamos incluyendo un indicador sobre los hábitos deportivos de los padres de los entrevistados, ya que de este modo nos podremos aproximar al conocimiento del grado de continuidad generacional de los hábitos deportivos de la población.

En encuestas anteriores ya hemos tenido ocasión de comprobar la escasa tradición generacional de la práctica deportiva en España, ya que aproximadamente tres de cada cuatro entrevistados tienen o han tenido padres que no han hecho nunca deporte. Así lo ponían de manifiesto los resultados de la encuesta de 2000 por lo que no cabe esperar cambio significativo alguno cinco años más tarde, con los resultados de la encuesta de 2005, ya que  para que puedan ser reconocidos y analizados empíricamente los cambios generacionales, requieren de periodos de tiempo más prolongados. Los resultados que al respecto se presentan en la Tabla 10 ponen de manifiesto una vez más que son una mayoría los que reconocen que sus padres nunca hicieron o no hacen deporte actualmente, lo que convierte en muchos casos a los actuales practicantes en la primera generación que hace deporte en su tradición familiar.

Tabla 10. Actividad deportiva de los padres de la población entrevistada, 2005-2000 

Actividad deportiva Padre Madre
2005 2000 2005 2000
Actualmente hace deporte 6 5 5 4
Antes hacía deporte 19 17 8 6
No ha hecho ni hace deporte 74 76 86 88
NC 1 2 1 2

 

El 5% de las madres y el 6% de los padres de los entrevistados hacen actualmente deporte, aunque son más numerosos los que reconocen que sus padres, con anterioridad, sí hacían deporte, el 8% de las madres y el 19% de los padres. Por lo tanto, constituyen una mayoría, el 74%, los que son la primera generación en su familia que hace deporte, ya que sus padres nunca lo hicieron. 

Con respecto a la encuesta de 2000, se ha producido un ligero avance, ya que tanto el porcentaje de los padres que hacen actualmente deporte como el porcentaje de los que lo hicieron con anterioridad, se ha incrementado en una y dos unidades porcentuales respectivamente, lo que podría interpretarse como indicador de que los cambios que están teniendo lugar en los hábitos deportivos, vistos con perspectiva generacional, están dando paso a jóvenes cohortes de edad en las que existe un mayor número de hogares familiares con tradición deportiva. Y en efecto así es, pues al estratificar la población por tramos de edad, se observa con toda claridad el cambio generacional al que nos estamos refiriendo (ver Tabla 11).

Tabla 11. Actividad deportiva de los padres según la edad de la población, 2005

Grupo de edad (años) % que hacen o han hecho deporte
Padre Madre
De 15 a 17 años 59 40
De 18 a 24 años 46 30
De 25 a 34 años 33 19
De 35 a 44 años 22 11
De 45 a 54 años 15 4
De 55 a 64 años 11 3
65 y más años 7 3

 

Casi la mitad de los jóvenes de 15 a 17 tienen una madre que hace o ha hecho deporte, el 40%, y más de la mitad tienen un padre con dicha experiencia deportiva, el 59%. Según vamos avanzando en la edad de los entrevistados, van disminuyendo los anteriores porcentajes, de tal modo que se va pasando progresivamente a porcentajes inferiores de práctica de los padres hasta alcanzar el 3% de madres y el 7% de padres que hicieron deporte entre la población mayor de 65 años, esto es, de los que nacieron antes o durante los años de la guerra civil.

El diferencial de práctica deportiva entre madres y padres es fiel reflejo del retraso histórico con el que la población femenina se ha incorporado a la práctica deportiva en España, pues tal como se puede observar en los datos de la tabla 11, todavía no superaba el 4% de madres que hacían deporte entre la población nacida posteriormente entre 1950 y 1960, que corresponde al tramo de edad actual comprendido entre los 45 y los 54 años. A partir de la década de los 60 se hace más frecuente la incorporación de las mujeres españolas al deporte, y así lo refleja el incremento porcentual sostenido de práctica deportiva materna según nos acercamos a las generaciones nacidas a lo largo de las dos últimas décadas del siglo XX, hasta alcanzar ese 40% de práctica materna entre las generaciones más jóvenes, representadas en la presente encuesta por la población comprendida entre los 15 y los 17 años.

La influencia familiar en los hábitos deportivos de la población queda acotada empíricamente en la distribución de resultados que se presenta en la Tabla 12, en la que se comprueba que el porcentaje de práctica deportiva entre aquellos que han tenido o tienen padres que hacen deporte, es sensiblemente mayor que el porcentaje de practicantes de deporte cuyos padres nunca lo han hecho con anterioridad.

Tabla 12. Práctica deportiva según que los padres hagan deporte, lo hayan hecho con anterioridad o nunca lo hayan hecho, 2005

 

El padre, la madre o ambos
El entrevistado hace deporte Practican actualmente Han practicado Nunca han practicado
67 55 34
No 33 45 66

 

El porcentaje de práctica deportiva entre los entrevistados cuyos padres hacen actualmente deporte, el 67%, es casi el doble que el porcentaje de práctica entre aquellos cuyos padres nunca hicieron deporte, el 34%. También es muy elevado el porcentaje de práctica entre aquellos cuyos padres nunca hicieron deporte, el 55%, que como podemos observar supera en veintiún unidades el porcentaje de práctica de los que no tienen antecedentes paternos o maternos de práctica deportiva.

 Es de señalar que la influencia de la madre en la socialización deportiva es ligeramente mayor que la de los padres, como ocurre en muchos otros ámbitos de la vida social, como lo pone de manifiesto que el porcentaje de practicantes sea un poco mayor entre los que tienen o han tenido una madre que hace deporte, que entre los que sólo ha sido o es el padre el que hace deporte (ver Tabla 13).

Tabla 13. Práctica deportiva según que el padre o la madre hagan deporte o lo hayan hecho con anterioridad, 2005

 

Hacen o han hecho deporte
El entrevistado hace deporte El padre La madre
58 63
No 42 37

 

Entre aquellos entrevistados en los que sólo el padre hace o ha hecho deporte, el porcentaje de práctica alcanza el 58%, cinco unidades porcentuales menos de práctica que el que manifiestan los entrevistados en los que la madre hace o ha hecho deporte, el 63%. Una diferencia de práctica que sin ser excesiva, pone de manifiesto el refuerzo de la influencia familiar cuando la madre también participa en una cultura de práctica deportiva.

3.4. Niveles de práctica deportiva en las diferentes Comunidades Autónomas

Desde finales de la última década, todas las Comunidades Autónomas tienen asumidas plenamente las competencias en buena parte de las medidas de política deportiva, por lo que tal como venimos haciendo en las pasadas encuestas, resulta de interés conocer los niveles de práctica de la población residente, pues se trata quizás del indicador más representativo de cuánto y cómo se promociona el deporte en el ámbito autonómico.

Las distribuciones porcentuales de práctica deportiva que se presentan en la Tabla 14 permiten realizar al menos dos lecturas. De una parte la referente a su ordenación por niveles de práctica deportiva según los resultados de la encuesta 2005, y de otra parte, la variación, positiva o negativa, de tales niveles en comparación a los resultados de la encuesta de 2000. Ambas lecturas ofrecen interpretaciones que son valiosas por sí mismas.

Tabla 14. Distribución de la práctica deportiva según Comunidades Autónomas, 2005-2000

 

Comunidad Autónoma Practica uno o varios deportes No practica ningún deporte
2005 2000 2005 2000
Navarra 45 46 55 54
Madrid 43 45 57 55
Cataluña 43 44 57 56
Rioja 40 40 60 60
País Vasco 39 43 61 57
Asturias 38 43 62 57
Comunidad Valenciana 37 39 63 61
Baleares 37 36 63 64
Aragón 36 33 64 67
Canarias 35 36 65 64
Castilla y León 34 40 66 60
Murcia 34 36 66 64
Galicia 33 33 67 67
Andalucía 33 29 67 71
Cantabria 33 36 67 64
Castilla-La Mancha 30 27 70 73
Extremadura 29 26 71 74
Ceuta 41 -- 59 --
Melilla 53 -- 45 --
Total nacional 37 37 63 63

 

Gráfico 5. Práctica  deportiva por Comunidades Autónomas (población que practica uno o varios deportes), 2005

 

Práctica  deportiva por Comunidades Autónomas

Comencemos señalando las acusadas diferencias que existen entre las Comunidades Autónomas con mayores niveles de práctica, Navarra, Madrid, Cataluña, por un lado, y las Comunidades con los niveles más bajos, Castilla-La Mancha y Extremadura, por otro. Diferencias que superan ampliamente las diez unidades porcentuales.

Las Comunidades con un nivel de práctica superior a la media nacional son seis: Navarra (45%), Madrid y Cataluña (43%), Rioja (39%), País Vasco (39%) y Asturias (38%). Otras dos Comunidades tienen unos niveles de práctica similares a la media nacional. Se trata de la Comunidad Valenciana y Baleares. Las restantes nueve Comunidades, por debajo de la media nacional, se ordenan del siguiente modo: Aragón (36%), Canarias (35%), Castilla y León y Murcia (34%), Galicia, Andalucía y Cantabria (33%), Castilla-La  Mancha (30%) y Extremadura (29%).

Los casos de las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla, con un 41% y un 53%, respectivamente, de práctica deportiva, aparecen por primera vez en la encuesta de hábitos deportivos de los españoles, pues hasta la presente encuesta de 2005, el diseño muestral utilizado no las incluía. La valoración de sus elevados niveles de práctica deportiva, superiores a la media nacional, no puede hacerse en los mismos términos que en el caso de las restantes Comunidades Autónomas, ya que en ambas ciudades, la proporción de población española perteneciente a las Fuerzas Armadas y a cuerpos de Policía en comparación a la población civil, es muy superior a la que registran  las Comunidades Autónomas. Unas Fuerzas Armadas y unos cuerpos de Policía que por razones de su profesión, están sometidos a entrenamientos físicos y deportivos en principio superiores a los que presenta colectivamente la población civil.

Otra lectura, igualmente interesante, que puede hacerse de los resultados recogidos en la Tabla 14, es la referida a la variación porcentual de los niveles de práctica en 2005 con respecto a los de 2000. Y esta lectura ofrece resultados de interés:

En el periodo 2005-2000 han experimentado:

 

Avance Retroceso Sin cambio

Andalucía (+4%)

Aragón, Castilla-La Mancha y Extremadura (+3%)

Baleares (+1%)

Canarias, Cataluña y Navarra (-1%)

Comunidad Valenciana, Madrid y Murcia (-2%)

Cantabria (-3%)

País Vasco (-4%)

Asturias (-5%)

Castilla y León (-6%)

Rioja

Galicia

 

Así pues, cinco Comunidades han experimentado ligeros incrementos en el nivel de práctica deportiva de la población residente. Se trata de Andalucía, que ha experimentado el mayor de los avances, el 4%, seguida de Aragón, Castilla-La Mancha y Extremadura, con avances del 3%, y Baleares que ha avanzado el 1%.

Otras diez Comunidades muestran retroceso en los niveles de práctica de sus poblaciones. Siguiendo un orden de menor a mayor retroceso son: Canarias, Cataluña y Navarra, 1%; Comunidad Valenciana, Madrid y Murcia, 2%; Cantabria, 3%; País Vasco, 4%; Asturias, 5%; y Castilla y León, 6%. Sólo dos Comunidades han registrado igual nivel de práctica en ambas encuestas, Rioja y Galicia. Se trata de resultados que deberán ser interpretados y analizados en profundidad en el propio marco de cada Comunidad Autónoma, para poder avanzar en la evaluación de los cambios reseñados.

3.5. Frecuencia con la que se practica deporte

Quizás sea la dimensión más esencial de la práctica deportiva la referente al grado de frecuencia con que se hace deporte, porque de su mayor o menor regularidad va a depender fundamentalmente el grado de consolidación de los hábitos deportivos y de su integración en los estilos de vida de la población. La práctica semanal y regular de un deporte es el mejor indicador de que el sujeto practicante ha adquirido y consolidado  el hábito deportivo de dedicar una parte importante de su tiempo libre al ocio deportivo, en tanto que la práctica esporádica de deporte no permite considerar que se haya producido la adquisición del referido hábito deportivo.

Los resultados obtenidos en la presente encuesta de 2005 refuerzan el cambio de tendencia positivo registrado en la encuesta de 2000, en el sentido de que es cada vez mayor la proporción de practicantes que realizan sus prácticas deportivas de forma regular, lo que significa que han incorporado la práctica deportiva a sus personales estilos de vida, como se comprueba con los datos incluidos en la Tabla 15.

Tabla 15. Frecuencia con la que se practica deporte, 2005-2000

Grado de frecuencia 2005 2000
Tres veces o más por semana 49 49
Una o dos veces por semana 37 38
Con mucha frecuencia 10 10
Sólo en vacaciones 3 3
NC 1 --
  -3.094 -1.890

 

Prácticamente la mitad, el 49%, de los poco más de doce millones de españoles comprendidos entre los 15 y los 74 años que hacen deporte, lo practican tres veces o más por semana. Otro 37% practica deporte una o dos veces por semana, el 10% lo hace con menor frecuencia y el 3% sólo en vacaciones. Se trata de resultados análogos a los de la encuesta de 2000, en la que se registró por primera vez este cambio positivo, pues se ha de recordar que en la década anterior, en 1990, sólo representaban el 31% los que hacían deporte tres veces o más por semana.

Se trata de un cambio que afecta por igual al conjunto de los practicantes, al menos cuando se tiene en cuenta el sexo y la edad, pues tal como se comprueba con los resultados que se presentan en la Tabla 16, idéntico porcentaje de varones y mujeres hacen deporte tres veces o más por semana, a diferencia de lo que se registró en la encuesta de 2000.

Tabla 16. Características de la población que practica deporte tres o más veces a la semana, 2005-2000

  2005 2000
Sexo
Varones 49 46
Mujeres 49 53
Edad
15-24 años 55 67
25-34 años 47 49
35-44 años 44 45
45-54 años 45 44
55-65 años 50 35
Más de 65 años 56 51

 

En efecto, se han equilibrado los porcentajes de varones y mujeres que son regulares en su práctica deportiva, el 49%, ya que en la encuesta de 2000 era superior el porcentaje de mujeres, el 53%, que el de varones, el 46%. Y lo mismo ocurre con la distribución de la práctica deportiva por edad, que es notablemente más equilibrada en 2005 que en 2000, como lo pone de manifiesto el hecho de que el mayor diferencial de práctica entre las diversas cohortes de edad es el 12% en la presente encuesta -56% entre los practicantes de mayor edad, más de 65 años, frente al 44% de los comprendidos entre los 35 y los 44 años. Un diferencial que en la encuesta de 2000 sólo alcanzaba el 32%, con el  67% de practicantes de jóvenes de 15 a 24 años, frente al 35% entre los practicantes de edades que van de los 55 a 65 años.

Es de destacar que el descenso de práctica deportiva frecuente entre los jóvenes de 15 a 24 años, 67% en 2000 y 55% en 2005, se compensa con el manifiesto incremento de frecuencia entre los practicantes mayores de 55 años, lo que podría también ser indicador de un cambio significativo que habrá que seguir cuidadosamente en próximas encuestas, toda vez que parece que un segmento amplio de jóvenes españoles va dejando de hacer deporte de manera regular según pasan de la adolescencia a la primera juventud, en tanto que entre la población de más de 55 años cada vez es más frecuente encontrar personas que, por su mayor disponibilidad de tiempo libre y por estar más sensibilizados por la salud, practican deporte de manera regular y continuada.

La tendencia apuntada en la encuesta de 2000 de estar segmentándose la población en tres grandes grupos, parece confirmarse en el presente estudio de 2005. Por un lado se encuentra la población practicante, alrededor del 40% de la población juvenil y adulta, que hace deporte y de la que al menos la mitad lo practica de forma regular y consistente. Por otro lado, una mayoría del 60%  que no hace deporte, pero a su vez se divide en dos grupos claramente diferenciados como tendremos ocasión de precisar más adelante en el próximo capítulo: por un lado, un poco más de la mitad de esta población no practicante ha hecho deporte con anterioridad, está interesada en el deporte, pero ha abandonado, con frecuencia temporalmente, la práctica deportiva por falta de tiempo libre o por otras causas, en tanto que, por otro lado, el resto de la población no practicante, un poco menos de la mitad del total de este tipo de población, nunca ha hecho deporte y no parece estar interesada en su práctica, quizás porque le es ajena la cultura deportiva. 

También avanzábamos la hipótesis en el análisis de los resultados de la pasada encuesta de que las características del tipo de cambio social que   está teniendo lugar en los comienzos del siglo XXI, como es el avance de la posmodernidad, va a contribuir a consolidar la presencia de estos tres segmentos de población en la sociedad española (García Ferrando, 2001a: 66-7). Hipótesis que parece confirmarse en el presente estudio, y cuya continuidad o alteración habrá que seguir estudiando según avanza el siglo XXI y continúa ampliando sus efectos el avance de la posmodernidad.  

La desestacionalización de la práctica deportiva es otro rasgo del cambio en los hábitos deportivos de los españoles que se comenzó a detectar en la encuesta de 2000, y que se hace más evidente en los resultados que ofrece la presente encuesta de 2005 (ver Tabla 17).

Tabla 17. Época del año en la que hace más deporte, 2005-2000

Época del año 2005 2000
En todas por igual 51 45
Más en verano 31 29
Más en invierno 11 18
Durante el curso escolar 7 7
  -3.094 -1.890

 

En efecto, un poco más de la mitad de la población practicante, el 51%, ha desestacionalizado su práctica deportiva, en el sentido de hacer deporte con igual o parecida intensidad y dedicación a lo largo de todo el año, y no en épocas o periodos concretos. Recuérdese que en la encuesta de 1990, sólo el 36% de los practicantes hacía deporte por igual a lo largo del año, mientras que el 41% reconocía hacer deporte preferentemente en época estival. En la presente encuesta de 2005 este último porcentaje de practicantes estivales ha descendido al 31%, con lo que pasa a convertirse en grupo minoritario con respecto a los practicantes regulares a lo largo del año.

La población que hace más deporte en invierno representa tan sólo el 11%, y la población, mayormente joven, que hace deporte especialmente durante el curso escolar alcanza el 7%. También es de destacar que este reforzamiento de la práctica deportiva se está produciendo en términos generales entre todos los segmentos de población practicante, aunque es un poco más acusada entre las mujeres y la población mayor de 55 años.

3.6. Carácter competitivo o recreativo de la práctica deportiva

Como se recordará, el fundamento teórico en el que se basa la serie de encuestas sobre los hábitos deportivos de la población española, es que el deporte, en las sociedades avanzadas y posmodernas como lo es en la actualidad la sociedad española, configura un sistema social abierto integrado por un conjunto cada vez más diversificado de comportamientos, juegos y ejercitaciones a los que se denomina genéricamente deportivos. En comparación con el deporte tradicional federado, de carácter eminentemente competitivo, muchos de tales comportamientos, juegos y ejercitaciones no revisten tal carácter y, con frecuencia, lo niegan, en el sentido de que la recreación, la diversión y la alegría de su práctica constituyen la orientación que impulsa su práctica, alejada de todo sentido, aparente y manifiesto, de competición reglada.

El despliegue de la posmodernidad en el sistema social deportivo presupone un avance de las prácticas deportivas recreativas, frente a las que se orientan a la competición de reglada y federativa. Y dicho despliegue se pudo ya cuantificar en la encuesta de 2000, y volvemos a hacerlo en la presente encuesta de 2005, en la que los resultados que se presentan en la Tabla 18 ponen de manifiesto el carácter crecientemente mayoritario de la recreación, a costa del repliegue de la competición.

Tabla 18 Carácter competitivo o recreativo de la práctica deportiva, 2005-2000

Carácter de la práctica deportiva 2005 2000
Participa en ligas o competiciones deportivas nacionales 3 3
Participa en ligas o competiciones locales o provinciales 11 12
Compite con amigos por divertirse 12 15
Hace deporte sin preocuparse de competir 70 66
Otra respuesta 1 --
No contesta 3 4

 

Si ya era mayoritaria la población que según la encuesta de 2000 hacía deporte sin preocuparse de competir, el 66%, todavía se hace más nítido ese carácter mayoritario con un 70% de practicantes recreacionales según los resultados de 2005.

La participación en ligas o competiciones deportivas nacionales se mantiene en la misma expresión mínima anterior, el 3%, en tanto que baja ligeramente la proporción de los que participan en ligas o competiciones locales o provinciales, del 12% pasa al 11%, así como la proporción de los que compiten con amigos por divertirse, del 15% al 12%.

Queda claro, pues, el sentido netamente recreacional de una buena parte del tipo de ejercitación físico-deportiva que dice hacer la mayoría de los practicantes, y el carácter estadísticamente residual del deporte competitivo, por más que sobre su menguada base se asienta un poderoso, y mediáticamente visible sistema de deporte de alta competición y espectáculo, cuyo protagonismo en la vida social, económica y política colectiva continúa siendo dominante, y muy probablemente lo continúe siendo en el futuro.

Además, conviene destacar la asimetría de la distribución de la orientación recreativa o competitiva entre los diversos segmentos de población practicante. Si accedemos a su distribución teniendo en cuenta el sexo y la edad de los practicantes, constatamos el carácter predominantemente varonil y juvenil de la competición deportiva reglada, frente al predominio del carácter femenino de la población con más de 45 años en el deporte recreativo, tal como se observa en la información factual que se resume en la Tabla 19.

Tabla 19. Carácter competitivo o recreativo de la práctica deportiva por sexo y edad, 2005-2000

  Participa en competiciones regladas Hace deporte sin competir
2005 2000 2005 2000
Sexo
Varones 20 19 59 57
Mujeres 5 8 86 80
Edad
15-24 años 27 29 54 47
25-34 años 16 14 64 66
35-44 años 7 4 78 80
45-54 años 4 7 85 81
55-65 años 3 1 86 82
Más de 65 años 3 -- 85 83

 

Una quinta parte, el 20%, de los varones practicantes hace deporte de carácter competitivo reglado, esto es, controlado por un organismo federativo o delegado por la correspondiente federación deportiva, en tanto que entre las mujeres sólo el 5% hace este tipo de deporte. Aunque no se recoge entre los datos que se presentan en la Tabla 19, señalaremos que parecida asimetría se produce en la distribución de los que compiten con los amigos o amigas por divertirse, que asciende al 17% entre los varones mientras que sólo lo hace el 5% de las mujeres.

Consecuentemente, constituyen una amplia mayoría, el 86%, las mujeres que hacen deporte sin competir, en tanto que entre los varones se trata de una mayoría simple, el 59% los que hacen deporte sin ánimo ni preocupación de competir. Una forma de entender la práctica deportiva que ha ido ganando con el paso del tiempo un mayor número de adeptos. Recuérdese que en la encuesta de1995, la población de varones que hacía deporte se dividía en partes iguales del 50% entre los competidores y los recreacionales, distribución que como hemos visto anteriormente se ha ido desplazando del lado de estos últimos, que alcanzaban el 57% en 2000 y el 59% en 2005. Dado que la gran mayoría de mujeres siempre ha practicado deporte sin ánimo competitivo, el referido desplazamiento es menos acusado entre el público femenino que entre el masculino, aunque también es estadísticamente significativo: 82% en 1995, 80% en 2000 y 86% en 2005.

Al estudiar el carácter competitivo o recreativo de la práctica deportiva para las diferentes cohortes de edad, se observa la misma tendencia que con la variable sexo, pues tal como se observa en las distribuciones porcentuales que se presentan también en la Tabla 19, los porcentajes de los que hacen deporte recreativo tienden a aumentar de forma opuesta a lo que ocurre con el deporte competitivo. Así, por ejemplo, si dirigimos la atención a la cohorte de edad de 15 a 24 años, continúa siendo la que registra un mayor número de participantes en ligas deportivas, pero ha pasado del 29% en 2000 al 27% en 2005. En el resto de las cohortes de edad, la práctica deportiva competitiva va siendo cada vez menor, hasta llegar al mínimo del 3% a partir de los 55 años.

 

3.6.1. Tipología COMPASS de práctica deportiva

Tal como se hizo por primera vez en la encuesta de 2000 cuando se incluyó la distribución de las diversas categorías de población practicante siguiendo la propuesta del proyecto COMPASS (Coordinated Monitoring of Participation in Sports), volvemos a incluir la misma clasificación con los resultados de 2005. Recuérdese que dicho proyecto es una iniciativa impulsada actualmente por el Consejo de Europa y diversos organismos deportivos nacionales de los países participantes -el Consejo Superior de Deportes para el caso de España-, que tiene por objeto “examinar los sistemas que existen para recoger y analizar datos sobre la participación deportiva en los países europeos con vistas a identificar la forma de lograr una armonización que haga posible conseguir una mayor comparabilidad de los datos de los diferentes países europeos” (Gratton, 2000: 129).

Se trata de una iniciativa reciente, pues no fue hasta 1997 cuando se comenzó a reunir datos sobre la práctica deportiva en los países de la UE, y sólo se logró un acuerdo para la unificación de los indicadores sobre práctica deportiva, así como para la coordinación de los aspectos metodológicos comunes en el diseño de las encuestas, en el año 2000.

Uno de los acuerdos logrados fue el referente al diseño y empleo de una  tipología de siete prácticas deportivas según su grado de dedicación y regularidad: 1. Intensamente de modo competitivo y organizado; 2. Intensamente; 3. Regularmente de modo competitivo y organizado; 4. Regularmente de modo recreativo; 5. Irregularmente; 6. Ocasionalmente; y 7. No practica.

La categoría 1 corresponde a los que hacen deporte tres veces o más por semana, tienen licencia federativa y compiten en ligas o competiciones regladas. La categoría 2 la integran aquellos practicantes que aun haciendo deporte con frecuencia elevada, tres o más veces por semana, lo hacen sin orientación competitiva o que si compiten lo hacen con amigos por divertimiento. En cuanto a la categoría 3, forman parte de ella los que teniendo licencia federativa y participando en competiciones regladas, sólo hacen deporte una o dos veces por semana.

A la categoría 4 que se refiere a los que hacen deporte regularmente de modo recreativo, pertenecen los que practican una o dos veces por semana sin orientación competitiva y de forma continuada a lo largo del año. La categoría 5 de los que hacen deporte irregularmente, la integran los que practican menos de una vez por semana, en tanto que la categoría 6 la componen los que sólo hacen deporte en vacaciones. El resto de la población integra la residual y amplia categoría 7 de los no practicantes.

Una vez identificadas las siete categorías, pasamos a presentar su distribución en la presente encuesta de 2005 así como la correspondiente a 2000, con el fin de poder observar los posibles cambios que hayan podido producirse en los últimos cinco años (ver Tabla 20).

Tabla 20. Tipología de práctica deportiva siguiendo la clasificación propuesta por el proyecto europeo COMPASS, 2005-2000

 

 

Practica deporte 2005 2000
1. Intensamente de modo competitivo y organizado 2,7 2,7
2. Intensamente 15,8 15
3. Regularmente de modo competitivo y organizado 0,7 0,9
4. Regularmente de modo recreativo 13,5 13,2
5. Irregularmente 3,8 3,7
6. Ocasionalmente 1,2 1,1
7. No practica 62,3 63,4
  -8.152 -5.160

 

Prácticamente no se ha producido ningún cambio estadístico de significación en la distribución de las siete categorías en los últimos años, que continúa estando encabezada por la de los no practicantes, el 62,3%, seguida de los que practican intensamente sin ánimo competitivo, el 15,8% y de los que lo hacen regularmente de modo recreativo, el 13,5%. Las restantes cuatro categorías son claramente minoritarias: los que practican irregularmente, el 3,8%; los que hacen deporte intensamente, el 2,7%; los que practican de forma ocasional, el 1,2%; y los que hacen deporte competitivo y organizado de forma regular aunque con menor frecuencia que los pertenecientes a la primera categoría, el 0,7%. La regularidad de esta distribución estadística en las dos encuestas, es una manifestación del carácter estructuralmente estable de los actuales comportamientos deportivos de la población española.

Situada la distribución de la práctica deportiva en el marco de la Unión Europea, España se encuentra entre los países con menor nivel de práctica tanto de carácter intensivo como del recreativo más o menos regular. Dado que todavía no se dispone de información validada por el proyecto COMPASS para los quince países miembros de la UE, hemos elaborado el siguiente cuadro en el que se presentan las distribuciones validadas para el periodo 1999-2005 de España junto con otros seis países representantes de los niveles de práctica deportiva más elevados (Suecia y Finlandia), de los que presentan niveles intermedios (Holanda y Gran Bretaña) y niveles bajos (España e Italia):
 

Tiplogía COMPASS España* Italia Holanda Gran Bretaña Suecia Finlandia
1 2,7 (3) 2 8 5 12 6
2 15,8 (16) 3 8 13 25 33
3 0,7 (1) 2 10 4 5 5
4 13,5 (14) 3 6 6 17 29
5 3,8 (4) 8 25 19 11 6
6 1,2 (1) 5 6 20 - 2
7 62,3 (62) 77 37 34 30 19

Fuente: COMPASS (2000).
* Los datos para España corresponden a la presente encuesta de 2005.

Las diferencias en los niveles de práctica deportiva en los países europeos son tan grandes que bien se puede hablar de existencia de tres tipos de culturas deportivas distintas unas de otras. Por un lado se encuentran los países escandinavos en los que la práctica deportiva regular es mayoritaria con lo que constituyen una minoría los que no hacen deporte, mientras que por otro lado se encuentran los países mediterráneos como España e Italia en donde la mayoría la constituyen los no practicantes, con lo que es minoritaria la población que hace deporte de forma regular. Entre ambos extremos se encuentran los países centroeuropeos junto con Gran Bretaña, en los que la población se segmenta en dos grupos de tamaño bastante similar, el constituido por los practicantes regulares y el que integran los no practicantes y los que practican de forma irregular u ocasional.

Es de destacar el carácter asimétrico de las diferentes categorías de práctica deportiva cuando se tienen en cuenta el sexo, la edad y la posición social de los practicantes, ya que los tipos 1 y 3, que corresponden a los que hacen deporte competitivo, están compuestos mayoritariamente por jóvenes, varones, de posición social  media o alta como se puede ver en la siguiente distribución:
 

Características sociodemográficas Tipo 1 Tipo 3
Sexo
Varón 86 83
Mujer 14 17
Edad
15-24 años 60 38
25-34 años 29 35
35-44 años 7 16
Posición social
Alta 26 25
Media 58 56

 

La composición por sexo y posición social es muy similar entre los dos tipos de deportistas de competición, con predominio de varones, un poco más del 80%, de clase media y con edades comprendidas entre los 15 y los 34 años, también por encima del 80%.

Unas características bien diferentes de las que predominan entre los que practican con regularidad deporte recreativo, que es el caso de los tipos 2 y 4, como puede verse seguidamente:
 

Características sociodemográficas Tipo 2 Tipo 4
Sexo
Varón 55 58
Mujer 45 42
Edad
15-24 años 25 24
25-34 años 25 25
35-44 años 50 51
Posición social
Alta 27 26
Media 52 53

 

La distribución por sexo es más equilibrada en estos dos tipos de practicantes recreativos, un poco más del 50% son varones y un poco más del 40% son mujeres. Y cosa parecida ocurre con la edad ya que los mayores de 35 años representan la mitad de los practicantes, mientras que los jóvenes de 15 a 24 años representan el 25%. La distribución de la posición social es bastante parecida a la correspondiente a los tipos de deporte de competición, un poco más de la mitad ocupan una posición social media y una cuarta parte tienen una posición alta.

El predominio de los varones en la categoría 5 de los que practican irregularmente es evidente, el 71%, en tanto que a las categorías 6 y 7 pertenecen más mujeres que hombres, 59 y 56% respectivamente, frente al 41 y al 44%:
 

Características sociodemográficas Tipo 5 Tipo 6 Tipo 7
Sexo
Varón 71 41 44
Mujer 29 59 56
Edad
15-24 años 20 24 11
25-34 años 33 34 18
35-44 años 22 16 21
45 y + 25 25 49
Posición social
Alta 25 23 11
Media 55 58 67

 

En la distribución por edades es digno de resaltar que casi la mitad de los que integran en tipo 7, el 49%, tienen 45 años o más, en tanto que los tipos 5 y 6 presentan una distribución más equilibrada según grupos de edad.

Por lo que se refiere a la posición social es de destacar que sólo el 11% de los que componen el tipo 7 de no practicantes disfrutan de una posición social alta, lo que pone de manifiesto una vez más el carácter sociocultural de la práctica deportiva, que conduce a que la falta de práctica deportiva se concentra entre la población de posición social baja, en tanto que la práctica deportiva regular es patrimonio casi exclusivo de los que tienen posición social alta o media.